Promesas que se hacen realidad

Pedro Vives y Dami Edibson son presente y futuro del tenis mallorquín y con su juego apuntalan el relevo generacional de este deporte

04.09.2017 | 11:16
Pedro Vives y Dami Edibson sostienen sobre sus manos los trofeos que conquistaron el pasado 20 de agosto en el torneo Vila do Conde de Portugal.

Sendas victorias en Portugal. Hace tan solo quince días, Dami Edibson y Pedro Vives conquistaron el torneo Vila do Conde de Portugal.
Con solo 14 y 16 años, respectivamente, se impusieron a los mejores tenistas del mundo de categoría junior. Tienen los pies en el suelo,
saben lo complicado que resulta triunfar y mantenerse en este deporte y comparten un mismo sueño: "Llegar algún día a ser profesionales"

Un día, casi sin uso de razón, decidieron que los juguetes y los balones no iban con ellos. Todavía no levantaban cinco palmos del suelo y la red ya era el gran muro a batir. Sobre sus manos reposaba día y noche una raqueta. Fue su elección con tan solo dos años y medio.

Confiesan que el camino no es fácil y no se avergüenzan al revelar que en ocasiones han deseado tirar la toalla. Pedro Vives (Palma, 2001) y Dami Edibson (Esporles, 2002) están llamados a marcar una época en el tenis de la isla, otra más. El pasado 20 de agosto ambos jugadores levantaron el título en el torneo Vila do Conde, en Portugal, -Pedro también ganó el torneo de dobles- y llevaron el nombre de Mallorca a lo más alto del tenis internacional junior.

"Sinceramente no esperaba obtener un resultado tan positivo en Portugal. Mi intención era pasar la previa, lograr ganar dos partidos más y sumar puntos ITF", relata la mallorquina en una entrevista para este diario. "Sabía que podía obtener un resultado positivo, pero no viajé con la idea de ganar el torneo. Siempre puedes tener un día malo y te puede vencer cualquiera, aunque era consciente de que si las cosas salían bien, podía estar ahí arriba", expone Vives.

Aunque comparten ambiciones e intereses, Dami y Pedro son la cara opuesta de la moneda. El nerviosismo de la joven tenista contrasta con la serenidad del mallorquín y demuestran que en esto del tenis, cada jugador es un mundo. "Soy muy nerviosa y lucho en cada partido por contener ese ímpetu porque en ocasiones me juega malas pasadas. En la final en Portugal, mi rival también estaba de los nervios y el primer set lo ganó quien menos fallos cometió. En el segundo y en el tercero conseguí calmarme y ahí pude mostrar mi juego", explica Edibson. "No soy un chico que se ponga muy nervioso. En la final jugué bastante bien y supe aprovechar los despistes de mi rival, por eso conseguí la victoria. Cuando tengo algo de tiempo libre en los torneos soy de quedarme en el hotel y descansar. No hace falta hacer nada", confiesa entre risas el palmesano.

Pese a su corta edad, él 16 y ella a menos de una semana de cumplir los 15, no tienen problemas en confesar la frustración que, en ocasiones, conlleva este deporte. "Más de una vez me he dicho: ´¿Qué hago yo aquí? No eres buena para esto. Déjalo ya. A veces lo piensas, pero luego me visualizo sin raqueta y me doy cuenta de que he de seguir luchando´", revela Dami. "Cuando pierdes algún partido que crees que podrías haber ganado, piensas que estás perdiendo el tiempo y, a veces, te llegas a tomar dos o tres días de descanso. Durante la segunda tarde ya estás pensando solo en la raqueta", admite Pedro.

En menos de diez días, los precoces campeones deberán volver a compaginar su afición por el tenis con los estudios, algo que tienen claro, no pueden dejar aparcado. "En ocasiones se hace difícil. Estuve dos años estudiando como deportista de alto rendimiento en la Escuela de Tecnificación, pero este año he decidido que voy a hacer el bachiller a distancia para poder adaptarme mejor a mis entrenamientos", confiesa Vives. Dami, por su parte, empezará cuarto de la ESO: "Nunca he estudiado en un colegio adaptado, pero siempre me han ayudado para poder compaginar los estudios con el tenis. Cuando estoy de viaje me envían los trabajos por correo y, cuando regreso a Mallorca, me dejan tiempo para estudiar y hacer los exámenes".


Edibson y Vives comparten risas en el Parc de sa Riera. M. MIELNIEZUK

Pese a sus diferencias, comparten su devoción por un mismo ídolo, Rafel Nadal, del que uno destaca "su fuerza mental y su capacidad para adaptarse a las distintas situaciones" y la otra recalca "su talento y su tranquilidad en la pista". Confiesan no tener posters del manacorí en su habitación; envidian, en ocasiones, el tiempo libre del que disponen sus amigos pero, aseguran, nadie les ha obligado "nunca a elegir ese camino"; relatan innumerables proyectos, deseos y ambiciones y, evidentemente, comparten un mismo sueño: "Llegar un día a ser profesionales".

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