Hasta 2038 se prevén cinco millones y medio de nuevos bebés y, aun así, seguirán siendo casi un nueve por ciento menos que los de los últimos quince años. Ese cambio también se aprecia en los barrios. Porque los hogares en los que vivan tres o cuatro personas que, ya de por sí no son tan comunes, van a ser más excepcionales todavía. Vecinos más solitarios en un futuro poblacional más numeroso.