César García Rullán es el presidente de la asociación de antiguos alumnos del colegio Montesión y encabeza el movimiento que intenta evitar que la Compañía de Jesús cierre el histórico centro escolar, el más antiguo del mundo, y traslade a los sacerdotes jesuitas a otro retiro lejos de Mallorca. El abogado se siente engañado por la dirección de los jesuitas y afirma que Montesión pertenece a todos los ciudadanos, porque forma parte de la historia de Mallorca.