Gaspar Moll Fontirroig conoce bien El Vivero, donde es su policía de barrio. Es uno de los 55 policías de barrio que a partir de este mes vuelven a encargarse del contacto directo con los vecinos, con los centros escolares y los de salud de 86 barriadas de Palma, un trabajo que el agente ya había realizado durante unos ocho años en el mismo barrio al que ahora retorna.