Desde esta asociación se señala en un comunicado que el problema empezó en el mes de abril de forma esporádica, pero que ya se ha extendido a todas las oficinas de farmacia del país.

Aseguran que la interrupción del tratamiento indicado para la enfermedad de Parkinson puede conllevar a un empeoramiento del paciente, que deberá acudir a su neurólogo para que le prescriba otra medicación.

El parche de rotigotina es un fármaco de la familia de los agonistas dopaminérgicos, que actúa estimulando los receptores dopaminérgicos, y que libera una cantidad constante de rotigotina para su absorción a través de la piel, y que pasa directamente a la sangre.

Los parches, que se comercializan en España desde enero de este año, se acostumbran a prescribir en estadios iniciales de la enfermedad, y en una segunda etapa en combinación con la levodopa.

La Federación Española de Parkinson, entidad que agrupa en España a cuarenta asociaciones de personas que padecen esta enfermedad, con más de 10.100 asociados, recomienda a los afectados que presenten una reclamación ante las oficinas del Defensor del Paciente de su Comunidad Autónoma.

Desde esta asociación se recuerda que la ley impone la obligación, tanto a los laboratorios como a los almacenes mayoristas y a las oficinas de farmacia, de garantizar la adecuada trazabilidad de los medicamentos para evitar un eventual desabastecimiento.