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Deterioro visual

Glaucoma, la enfermedad silenciosa que puede conducir a la ceguera

Esta patología, que no tiene síntomas y de la que hoy es el Día Mundial, puede ser tratada si es detectada a tiempo

Hay factores de riesgo, pero el glaucoma puede afectar a todos.

Hay factores de riesgo, pero el glaucoma puede afectar a todos. Shutterstock

Este martes es el Día Mundial del Glaucoma, una enfermedad "silente" y sin síntomas que, si no es detectada de manera precoz, puede causar una ceguera irreversible en uno o los dos ojos. En esta fecha, los médicos destacan la importancia de someterse a revisiones oftalmológicas, en especial para aquellos perfiles que reúnen más factores de riesgo.

El glaucoma se produce como consecuencia de un aumento de la presión intraocular. "Este aumento de presión provoca el daño del nervio óptico, lo que supone la pérdida progresiva de la visión periférica", señala la Sociedad Española del Glaucoma (SEG), que recuerda asimismo que este deterioro visual es "gradual e indolora", lo que provoca que muchos pacientes no la perciban hasta que es "permanente e irreversible".

El tipo de glaucoma más frecuente es el primario de ángulo abierto. "Hay una dificultad en la salida del humor acuoso que causa un aumento en la presión intraocular. Eso conlleva una mala irrigación del nervio óptico, que recoge toda la información visual y la traslada al cerebro", indica el doctor Alberto González Costea, oftalmólogo y miembro de la plataforma 'Top Doctors'. La SEG calcula que "afecta a más de un 3% de la población" en España y que, es junto la diabetes, "la principal causa evitable de ceguera".

El glaucoma es considerada una enfermedad silenciosa y asintomática, lo que trae como consecuencia que haya muchas personas que están desarrollando esta dolencia pero lo desconocen. "El paciente ve bien y se siente bien. No le duelen los ojos. Pero está desarrollando una ceguera irreversible que empieza por la parte más periférica del campo visual y que no es detectable. Esta pérdida de la función visual no se acompaña de nada más", explica González Costea, vocal de la Asociación de Profesionales Oftalmológicos de España.

"Entre el 70 y el 85% de los glaucomas son los primarios de ángulo abierto, que son los que mejor responden al tratamiento"

Dr. Albert González Costea, vocal de la Asociación de Profesionales de Oftalmología de España

Es por ello que los médicos insisten en la necesidad de pasar revisiones oftalmológicas, preferiblemente a manos de estos especialistas, de manera que la enfermedad se pueda detectar -y tratar- antes de que siga avanzando. Se trata de pruebas "relativamente cómodas" y que ofrecen "máximas garantías", que incluyen análisis de la presión intraocular, el espesor corneal, el campo visual y el nervio óptico. El oftalmólogo recomienda comenzar con estas revisiones a partir de los 40-45 años, ya que así se puede prevenir el glaucoma crónico.

Existen factores de riesgo que se vinculan a una mayor posibilidad de desarrollar glaucoma. Tener más de 60 años, una miopía elevada, diabetes o tomar fármacos corticoides de manera habitual son algunos de ellos, aunque "nadie está exento" de padecerlo, destaca el doctor González Costea. Además, los antecedentes familiares juegan un papel capital. "El problema es que no hay síntomas y si el paciente no es consciente de la importancia de estos factores, el diagnóstico es tardío y no podemos hacer mucho por ellos", añade el director de la clínica que lleva su nombre y que se ubica en Murcia.

Las revisiones oftalmológicas ayudan a la detección precoz del glaucoma. Shutterstock

No obstante, los avances de la oftalmología son continuos en el campo del glaucoma y si éste es controlado a tiempo existen tratamientos que, con la medicación pautada, impiden la formación de la ceguera. "El primer paso son los medicamentos de uso tópico, como gotas, con una frecuencia de una a tres veces a día. Más adelante, si es el caso, se procede a una cirugía láser o una más clásica en la que se trata de rebajar la presión intraocular", resalta el doctor González Costea.

"Entre el 70 y el 85% de los glaucomas son los primarios de ángulo abierto, que son los que mejor responden al tratamiento", añade. Existe otro tipo de glaucoma, con dolores más agudos y peor pronóstico, que es el denominado 'cerrado' y que, explica el doctor, "suele afectar a pacientes con hipermetropía. El paciente sufre fuertes cefaleas, acompañadas de mareos, y piensa que son dolores de cabeza. Pero lo que ocurre es que la retina se queda sin riego y, en ocasiones hasta que el paciente acude al médico, pasa un tiempo de vital importancia para salvar la visión de un ojo. Por eso la detección precoz es importante. Se evitarían muchas cegueras que son irreversibles".

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