Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Obituario

Fallece la condesa de Ribes, la mujer más elegante del mundo y gran amante de Ibiza

En 1968 se enamoró de la isla, donde se compró una casa en Sant Llorenç

La condesa de Ribes con Carlos Martorell y la princesa d'Arenberg, en un Flower Power en Ibiza

La condesa de Ribes con Carlos Martorell y la princesa d'Arenberg, en un Flower Power en Ibiza / C. M.

Carlos Martorell

Ibiza

Jacqueline de Ribes, condesa de Ribes, falleció, a los 96 años, el 30 de diciembre. Fue una gran amante de Ibiza y una gran amiga mía. Unas horas antes de enterarme de que había fallecido yo le había enviado mi felicitación de año nuevo.

Era hija de los condes de Beaumont. En 1948, con tan solo dieciocho años, se casó con Édouard, vizconde de Ribes, que más tarde fue conde. Tuvieron dos hijos, Elisabeth y Jean, que es el actual conde de Ribes. Jacqueline fue varias veces nominada Mujer más Elegante del Mundo. Y el presidente Sarcozy la condecoró con la Legión de Honor. Musa de los grandes modistos del siglo XX. Fue una de las figuras más influyentes de la vida social parisina y neoyorquina, y productora de grandes eventos culturales.

Su pasión por la alta costura comenzó, a los dieciséis años, al ser presentada al diseñador Christian Dior. Yo tenía diecinueve años cuando la conocí en el Baile de Debutantes de la Gala de la Seda, en Barcelona. En 1968 se enamoró de Ibiza. Y un día me la crucé en Vara de Rey. Se me acercó y, mirando mi sahariana de color beige, dijo: ”¡Oh! Un hippy de Saint Laurent”, diseñador del que fue musa y gran amiga. Yves Saint Laurent la llamaba “unicornio de marfil”. Valentino la llamaba “La reina de la elegancia”. Y el famoso fotógrafo Avedon la llamaba “Nefertiti moderna”.

La condesa de Ribes, con Carlos Martorell en Pacha

La condesa de Ribes, con Carlos Martorell en Pacha / C. M.

Yo hablo bien francés. Y ese día acabamos en mi casa. Y fue el comienzo de una larga y gran amistad. Nos veíamos en Ibiza, París y Nueva York. Jacqueline compró una casa payesa en Sant Llorenç, y construyó la urbanización Punta Galera, en Cala Salada, donde compró una casa la Duquesa de Alba.

Cela, la condesa y s'Espalmador

Le gustaba mucho la isla de s'Espalmador. Y temiendo que acabase llena de edificios, se fue a Madrid y le pidió a Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, que prohibiese construir en aquella pequeña isla. Y el ministro le preguntó: “¿Qué es s'Espalmador?”. También consiguió salvar los grandes árboles del final de la carretera de Sant Antoni, que iban a ser talados al hacer la autopista. Cada vez que voy a Sant Antoni y paso entre esos árboles me acuerdo de Jacqueline.

En 1982 creó su marca de alta costura. Y Jacqueline me invitó a su gran desfile, en París. Allí me enseñó su espectacular Palacio de la Bienfaisance, decorado con piezas de los reyes Luis XV, Luis XVI y de la reina María Antonieta. Y me dedicó el libro de fotos y retratos titulado 'Jacqueline de Ribes. The Art of Style'. En el año 2015 sus modelos se expusieron en el Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York. Yo asistí, y también a la cena de amigos que después organizó su hijo.

La condesa de Ribes, con James Blunt y la princesa d'Arenberg en la presentación de una colonia de Mango en Ibiza

La condesa de Ribes, con James Blunt y la princesa d'Arenberg en la presentación de una colonia de Mango en Ibiza / C. M.

Le gustaba mucho mi casa sin luz ni agua corriente, que alquilé solo para pasar treinta y cinco veranos. Se hizo amiga de Abel Matutes y yo le presenté a Smilja Mihailovitch, para que la ayudase en la Moda Adlib. Daba muchas cenas en su casa de Ibiza, en las que conocí a políticos, actores, intelectuales y aristócratas internacionales. Los condes de Ribes invitaron a Ibiza a personajes mundialmente conocidos. Y me invitaban a navegar en su barco.

Una condesa en la Flower Power de Pacha

Jacqueline asistía a mis eventos, incluso a mi Flower Power Vip, vestida de hippy, pero con elegancia. En mi fiesta de presentación del perfume Lady Rebel, de Mango, posó en el photocall junto al cantante James Blunt y la princesa d’Arenberg. También conseguí llevar a Pacha a su marido, que era un banquero y empresario muy serio. Y nos fotografiaron a los tres juntos.

Portada del libro 'Divine Jacqueline'

Portada del libro 'Divine Jacqueline' / C. M.

Cuando Jacqueline de Ribes cumplió noventa y un años no estaba bien de salud y vendió sus dos casas de Ibiza. Y cuando publicaron un libro sobre su vida, titulado 'Divine Jacqueline', la llamé para decirle que ya tenía el libro. Fue la última vez que hablé con ella por teléfono y me sorprendió mucho su potente voz, diciendo que estaba indignada por la cantidad de falsedades que se contaban en ese libro. La revista americana Vanity Fair le dedicó un reportaje de seis páginas titulado “La última reina de Francia”. Y así es como se la recordará.

Una terrible coincidencia es que, dos días antes de fallecer la Condesa de Ribes, falleció la actriz Brigitte Bardot, un icono del cine francés.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Pachá
  • árboles
  • Isla
  • Nueva York
  • París
  • la Reina
  • obituario
Tracking Pixel Contents