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Mamarazzis

¿Quién cobra y quién no? Así se negocian los bikinis de María Pombo, Terelu o Letizia

María ha recibido un aluvión de críticas por haber “vendido” unas fotos, y ella misma ha aclarado que sí hubo un pacto con los fotógrafos, pero no para cobrar, sino para facilitarles el trabajo y no resistirse a unas imágenes que, igualmente, según ella, iban a acabar saliendo.

Una imagen del Instagram de María Pombo.

Una imagen del Instagram de María Pombo. / EPC

Laura Fa

Esta semana, las revistas del corazón han venido cargadas de mujeres en bikini. Que si paseíto por la orilla del mar, que si chapuzón en el Mediterráneo, que si bañito en la piscina, que si sonrisa ensayada… Y sí, mujeres. Porque de los hombres, ni rastro. Ya hablaremos en otro momento de por qué sigue siendo más noticiable un cuerpo femenino que uno masculino. Soñamos con la desaparición de esta mirada desigual en tantos ámbitos y, como no, también en el nuestro.

Pero hoy lo que nos ocupa es otra cosa. A raíz de la polémica con María Pombo —que esta semana ha aparecido en la revista ¡Hola! en lo que muchos interpretaron como un robado pactado con pinta de posado encubierto—, os vamos a explicar cómo funciona realmente este mundo de bikinis veraniegos y prensa rosa. Porque María ha recibido un aluvión de críticas por haber “vendido” unas fotos, y ella misma ha aclarado que sí hubo un pacto con los fotógrafos, pero no para cobrar, sino para facilitarles el trabajo y no resistirse a unas imágenes que, igualmente, según ella, iban a acabar saliendo.

Pero no todo se centra en María Pombo, aunque a ella ya le gustaría. Hemos detectado que hay un poco de confusión en torno a este tipo de fotografías y, por eso, las Mamarazzis vamos a daros cuatro tips para entender rápidamente cómo funciona el negocio de los reportajes que cada verano inundan las revistas. Existen, así a grandes rasgos, tres tipos.

Para empezar, los posados. Es decir, lo pactado y transparente: el personaje negocia con la revista, acuerda un precio, elige el lugar y posa. Un ejemplo clarísimo: Terelu Campos esta semana en Lecturas. Bañador bonito, piscina cuidada, iluminación perfecta. ¿Qué ha hecho? Poner precio (en este caso, unos 20.000 euros) a algo que verano tras verano ocurría: ella saliendo en la portada de las revistas. La presentadora, desde hace algún tiempo, decidió que, si la iban a sacar igual, mejor pactarlo, salir bien y cobrar. Y oye, legítimo.

Después vienen los robados. Paparazzis en la playa, superteleobjetivo, una famosa en bikini, zoom, y et voilà. Durante años, estas fotos fueron auténticas minas de oro. Conseguir a la famosa de turno en bikini era sinónimo de pastizal. Sin ir más lejos, por el famoso bikini de Letizia Ortiz, cuando aún era la prometida del príncipe, se llegaron a pagar unos 300.000 euros.

Y, por último, el robado pactado. Aquí hay dos variantes. Una es que el personaje, harto de ser perseguido, pacta con el paparazzi: “Te poso un ratito y me dejas tranquila el resto del día”. Esto lo hacen muchos famosos, y esto hizo María Pombo. Ella ha contado en sus redes sociales que pactó con los fotógrafos, pero no cobró ni un euro. Lo hizo por comodidad y porque sabe que aparecer en ¡Hola! no es lo mismo que que te saquen en cualquier web. Tiene prestigio, te posiciona en cierto nivel social y sigue siendo un escaparate que muchas y muchos desean. No hay un cobro directo, pero vamos, en su caso, es marketing del bueno. Otra opción por la que optan algunos famosos es pactarlo directamente y cobrar, pero, como les acompleja sentir que se venden, lo disfrazan de falso robado.

Así que ahora, cuando veáis una revista cargada de bañadores, ya sabéis: hay mucho más detrás de ese pareo que favorece. Hay un negocio que beneficia a todas las partes, incluso a las que se dan golpes de dignidad.

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