Por otra parte, el 70 por ciento de los padres afirma que cada vez se preocupa más de su contenido y prácticamente la totalidad de los padres (96 por ciento) conoce los códigos de clasificación por edades de los videojuegos.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de padres cree que el tiempo de juego no debería superar una hora al día, el 50 por ciento reconoce no limitar el número de horas que sus hijos dedican diariamente a los videojuegos. En este sentido, tres cuartas partes de los padres encuestados acogería con agrado un software o dispositivo integrado en la consola con el fin de controlar el tiempo de juego de sus hijos.

A la hora de elegir qué juegos son más apropiados para los hijos, el informe muestra que la opinión de los padres es más influyente en el 66 por ciento de los casos. Del mismo modo, un 21 por ciento de los encuestados afirma guiarse por las compañías fabricantes de juegos y un 18 por ciento tiene en cuenta la opinión del Gobierno y las instituciones públicas.

Por otra parte, los videojuegos también son consideradas plataformas de ocio sociales para la mayoría de los niños. Un tercio de ellos juega con sus amigos (32 por ciento) y con su familia (32 por ciento).

Según el vicepresidente de la División de Entretenimiento de Microsoft, Chris Lewis ellos tienen "la responsabilidad de proveer la información y la tecnología que los padres necesitan para que nuestros hijos se diviertan en un entorno digital seguro".