10 de noviembre de 2014
10.11.2014
Palacio

Una casa de cinco torreones

Este 'château', en el área metropolitana de París, es una finca rodeada por un bosque de árboles centenarios

11.11.2014 | 07:36
Sus cinco torres se inspiran en la arquitectura de los castillos.

El château, es decir el castillo-palacio-mansión, es uno de los edifi cios emblema de Francia. Inicialmente residencia de la realeza y de las clases nobles, más tarde, con su fisonomía de grandeza, también ha prestado alojamiento a la alta burguesía gala. La región donde se encuentra Versalles, hoy área metropolitana de París, fue prolífica en ellos desde el siglo XVII. Empezando por el propio château de Versalles que mandó construir Luis XIV. O el cercano Maisons-Laffi tte, también espectacular.

En esta zona y en el seno de una finca donde se levanta una mansión señorial del XVIII, se ha edificado esta vivienda de nueva planta con cinco llamativos torreones que emergen de la colina. Una arquitectura plenamente del siglo XXI que ha merecido uno de los máximos galardones del sector: el International Architecture Award, que concede The Chicago Athenaeum, Museum of Architecture and Design junto con The European Centre for Architecture Art Design and Urban Studies.

Edificada como ampliación de una mansión del siglo xviii, la casa y el entorno paisajístico quedan entretejidos. Proyecto realizado por Christian pottgiesser/architectures possibles

Sus cinco torres se inspiran en la arquitectura de castillos y fortificaciones. Pero en este caso, de la Italia medieval y en concreto de San Gimignano, un pequeño y delicioso pueblo amurallado sobre las colinas de la Toscana, próximo a Siena. La ambición del arquitecto Christian Pottgiesser y su despacho, Architectures Possibles, ha sido dotar a cada miembro de la familia de su propio reino. Cada torre aloja en la planta baja un vestidor, espacio de almacenaje y baño, y en la superior, el dormitorio. Los cinco dominios particulares se comunican a través de un espacio semienterrado, integrado en el paisaje y en los muros de piedra de contención. Esto genera una extensa zona de estar común a la que la familia da variados usos.

Pero esta insólita configuración de volúmenes y estancias es, además, fruto de la normativa local, que es muy restrictiva respecto al número de metros construidos y de cubiertas planas. La creatividad de los arquitectos ha hecho el resto.

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