Es temporada de setas. Aficionados de toda España invaden ya los montes y bosques en pos de sus especies favoritas. Los expertos reconocen sin dificultad aquellos hongos que pueden ser tóxicos e incluso mortales, pero quienes se introducen en este apasionante mundo deben estar prevenidos por la existencia de varias especies realmente peligrosas para el ser humano. De hecho, cada año mueren en España una media de tres personas por ingerir setas venenosas, según las estadísticas oficiales.

Es preciso asegurarse bien de qué setas se están recolectando y acudir a un experto si es necesario. Ante la duda, hay que abstenerse de ingerir especies sospechosas. Esta es una lista de las setas más tóxicas de España. No es completa, pero sí reúne las más habituales y peligrosas.

1- Amanita phalloides (Oronja verde/cicuta verde)

En España se la conoce con varias denominaciones populares: oronja verde, cicuta verde, oronja mortal, seta de la muerte… Es sin duda la seta mortal por excelencia y la reina de las setas venenosas. Es la responsable del 90 por ciento de las muertes por consumo de setas tóxicas. Su veneno es tan potente que puede provocar la muerte incluso si se consume un solo ejemplar.

Crece en toda la Península Ibérica y en todo tipo de bosques. El veneno de esta seta ataca y destruye las células del sistema nervioso central, el hígado y los músculos. Los síntomas más frecuentes son náuseas y vómitos, diarrea con sangre y cólicos.

Es imprescindible la urgente hospitalización.

Es de color blanco al nacer y, cuando crece su sombrero, adquiere un color verde oliva y tonos amarillentos.

2- Amanita verna (Oronja blanca/cicuta blanca)

Es especialmente peligrosa, ya que por su color, es fácilmente confundible con la seta de París o el champiñón silvestre, dos inofensivas y ricas setas. Se encuentra en las dehesas y pinares españoles, repartida de forma uniforme.

Se caracteriza por su color blanco y sombrero redondo y al crecer se abre.

Está considerada también, junto a la phalloides, una de las setas más venenosas del mundo. Al igual que su prima, contiene una dosis mortal de alfa-amanitina, que causa un fallo hepático si no se trata inmediatamente.  Los primeros síntomas tras comer este hongo aparecen al cabo de entre 6 y 24 horas.

3 – Amanita muscaria (matamoscas)

Se puede ver en nuestros campos y bosques desde finales de verano a principios de otoño. No es mortal, pero sí muy tóxica, pues sus efectos neurotóxicos son muy agresivos. Hígado y sistema digestivo, además del sistema nervioso, se verán fuertemente afectados por este hongo.

La matamoscas tiene la virtud de paralizar a los insectos que entran en contacto con ella, y de ahí su nombre popular. Es una seta llamativa, en la que, según la mitología, habitan los gnomos.

Tiene también propiedades alucinógenas.

4- Cortinarius orellanus

Los síntomas que indican intoxicación por orellanina son similares a la gripe común; es decir: náuseas, vómitos, dolor de estómago, dolor de cabeza. Tras ellos aparece insuficiencia renal: sed, micción frecuente, dolor de riñones.

Los primeros síntomas no aparecen hasta dos o tres días después de haberla ingerido y en algunos casos pueden tardar mucho más, hasta tres semanas. Puede llegar a ser mortal.

Tanto el C. orellanus, como el speciosissimus y el cinnamomeus contienen orellanina, que es una sustancia altamente nefrotóxica en los seres humanos.

5- Boletus satanas (seta de Satanás)

Aunque no es mortal, resulta muy tóxica, sobre todo si se come cruda. Entonces provoca trastornos gastrointestinales, vómites y diarreas, que se manifiestan tan pronto como se ha ingerido. Cocinada, resulta indigesta.

Suele crecer en los claros de los bosques junto a las raíces de encinas, hayas y robles. Es poco común pero suele crecer siempre en las mismas zonas, principalmente en la zona de media altura de las montañas o en las partes más altas de la tierra baja.

Se trata de una seta de gran tamaño, su nombre se debe en parte a que en fases avanzadas de vida toma color rojizo en su totalidad y se mancha de azul al tacto, principalmente en la parte inferior. Su carne es compacta y blanca o amarillenta. Al cortarla  adquiere un tono grisáceo y después azulado. Su olor es desagradable y su sabor dulce.

6- Gyromitra esculenta (hongo bonete/falsa colmenilla)

Durante muchas décadas la Gyromitra esculenta ha sido considerada como comestible. Pero nada más alejado de la realidad. Es una especie altamente tóxica si se ingiere de manera natural, esto es, cruda. Incluso puede llegar a ser mortal.

Esta seta se puede ver en sitios rocosos y  bajo los pinos durante la primavera. Prefiere los sitios elevados, situados a más de 800 metros sobre el nivel del mar. Tiene forma irregular y con protuberancias, que recuerda a un cerebro. Es muy parecida a la colmenilla.

Una ayuda inestimable para ayudar a identificar las setas venenosas la constituyen las app para móvil que desde hace años están circulando entre los aficionados. No está de más llevar una instalada en nuetro teléfono cuando salimos al campo. Aquí puedes encontrarlas.

Foto principal: Amanita muscaria. Foto: Pixabay

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