27 de octubre de 2011
27.10.2011
Al Azar

El hombre del triple ´bypass´

27.10.2011 | 08:30
El hombre del triple ´bypass´
Con el brazo apoyado sobre el mostrador de la farmacia de un barrio modesto, este hombre al que desde la arbitrariedad asignaremos la edad de setenta años, aguarda disciplinadamente a que le llegue el turno para medirse la tensión. Una vez verificado el protocolo del rumor sanguíneo, se rehace la manga de la camisa y recoge los medicamentos, centinelas de su salud. Con una sonrisa de cuerpo entero, refiere entonces a la concurrencia que fue sometido a un triple bypass. Añade que se encuentra como nuevo y, en efecto, su felicidad no parece usada. Promete a la farmacéutica que hará ejercicio, con formato de kilómetros a buen paso. Y se despide con Dios, camino de una jornada vespertina pletórica de partidos de fútbol envasados.
Los presentes han asistido a un milagro de la ciencia y a otro de la economía. A saber, el desvío de los flujos corporales cuando se obturan los canales naturales, y la canalización de la corriente monetaria hacia los ciudadanos desfavorecidos. El delicado equilibrio está a punto de quebrarse. El hombre del triple bypass, que ayer respiraba Liga por todos su poros, es el último ejemplar de una especie, y no sólo porque la Real Academia se haya resignado a acuñar la aberrante traducción castellana de baipás. Los recortes económicos de la sanidad pública limitarán el acceso a los atajos de la sangre. Los candidatos dejarán de tener la edad adecuada, se habilitarán vericuetos para desaconsejar la intervención. La mayoría de familias tienen un muerto antiguo en esas condiciones.
Del hombre del triple bypass al pass away. Los análisis se centran en la lista de los dispendios irracionales –aeropuertos sin aviones, estaciones del AVE en medio de ninguna parte–, pero el tajo se cebará en lo racional. Por ejemplo, en la alegría contagiosa del enfermo bienvenido de vuelta a la salud. Pasea por los parques públicos que también se descuidarán, con el optimismo de quien ha obtenido una prórroga. Casi invita a pagar impuestos, pese a la insistencia de quienes tributan mucho menos en chupar hasta la sangre del bypass.
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