26 de octubre de 2011
26.10.2011
Tierra de Nadie

El espacio de la imagen

26.10.2011 | 08:30
El espacio de la imagen
Dos hombres, en la mesa de al lado, hablaban de la diferencia de peso entre el texto y la imagen en el disco duro del ordenador. Se ve que uno era fotógrafo y el otro escritor. El fotógrafo se quejaba de las continuas ampliaciones de memoria que debía ejecutar en la memoria de su PC, a lo que el escritor, perplejo y feliz, respondía que él llevaba cinco años con el mismo portátil y no había llenado ni el 25%.
-Es que el texto apenas ocupa sitio –sentenció el otro-, el texto es humo.
De modo que el texto es humo, me dije mientras daba el primer sorbo a mi gin tonic de media tarde. El texto es humo. El texto apenas necesita memoria, quizá la memoria sea hasta un estorbo para el texto. Precisamente, estaba leyendo las declaraciones de Mariano Rajoy sobre el reciente comunicado de ETA y me pareció que había dado un giro de 180 grados respecto a su discurso anterior sobre el mismo asunto. Ahora se refería a la cuestión como un hombre de Estado, signifique lo que signifique ser un hombre de Estado. Es más, reprendía con dureza a quienes en su partido se habían quedado atascados en los argumentos de la semana pasada. Pero los periódicos apenas daban cuenta de este cambio espectacular de posición porque el texto, en efecto, ya sea hablado o escrito, apenas ocupa espacio en la memoria. El texto es humo.
Pero cuidado con la imagen. Figúrense que después de haber visto a Gadafi destrozado por las hordas, apareciera una foto del dictador libio tomando café al día siguiente de su muerte. ¡Pero si lo hemos visto muerto hace ayer mismo!, diríamos, y no pararíamos hasta dar con una explicación razonable. La imagen ocupa mucho espacio en la memoria. Todos tenemos en la cabeza, por ejemplo, el cadáver de Che Guevara, pero ni idea de lo que se dijo entonces acerca de su muerte. Por eso los americanos no publicaron foto alguna sobre el ajusticiamiento, o lo que fuera aquello, de Osama Bin Laden, porque la imagen pesa mucho en la memoria. Quiere decirse que el fotógrafo y el escritor de la mesa de al lado, creyendo hablar de informática, estaban departiendo sin embargo de política.
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