21 de octubre de 2011
21.10.2011
Contracorriente

"Estamos hechos para ser felices en un mundo imperfecto"

Albert Pesso, uno de los padres vivos de la psicoterapia corporal, persigue reparar a través del cuerpo y la mente los traumas más recónditos

21.10.2011 | 08:30
Albert Pesso y su mujer Diane Boyden.
—¿Cómo acaba un bailarín profesional en temas de psicoterapia?
—Fui profesor de baile junto con mi esposa Diane durante muchos años. Nos dimos cuenta de que los bailarines no podían expresar todo su potencial por bloqueos internos del pasado que tenían sin resolver. Experimentamos cómo darles una respuesta para poder expresar todo su potencial en el baile. La principal herramienta de un bailarín es su cuerpo. Las emociones se expresan con el cuerpo, así que una nueva forma de psicoterapia corporal nació de nuestros experimentos y trabajo. El baile se convirtió en psicoterapia.
—¿En qué consiste esa psicoterapia corporal?
—Es fruto del trabajo de 50 años. Empieza entendiendo el movimiento, la expresión y la forma en la que el sistema motor trabaja en las emociones de una persona. Después surgió como la exteriorización de las historias personales del individuo. Estamos hechos de la información de lo que somos, de la memoria, de los recuerdos de las historias de nuestra vida y que hemos escuchado a lo largo de los años. Utilizando los últimos descubrimientos sobre cómo funciona el cerebro en neurociencia y neurobiología, creamos un escenario en la mente del individuo, utilizando las palabras para crear una historia alternativa a la real y que tiene la posibilidad de ofrecer alivio y curación. Trabajamos para ayudar a recibir algo que siempre se ha querido y que nunca fueron capaces de conseguir en su vida.
—¿Cómo podemos poner en práctica la terapia Pesso-Boyden en el día a día?
—Podemos utilizar una nueva memoria para cambiar los patrones de la vida cotidiana. Una nueva memoria llena el agujero creado en una mente con algún desequilibrio. Al conocer de adultos lo que necesitábamos cuando éramos pequeños el cerebro halla la paz.
—¿Por qué es nuestro cuerpo tan importante?
—Porque somos y estamos en un cuerpo. Vivimos, sentimos y pensamos en él. El cuerpo tiene una mente y viceversa. Nuestras experiencias se hacen a través de nuestro cuerpo.
—En sus 50 años de experiencia en la materia, ¿cuál es la moraleja que extrae sobre la relación del cuerpo y la mente?
—Que estamos hechos para ser felices en un mundo imperfecto y eso está dentro de nuestra genética. El cuerpo y la mente trabajan juntos como una sola máquina. Cuando uno está trabajando, el otro se ve afectado.
—Actualmente, parece que le dedicamos más atención al cuerpo que al alma?
—Puede que la sociedad actual quiera vendernos demasiadas cosas para el cuerpo, pero en mi opinión, cuerpo y alma son una sola cosa. Creo en Dios como un todo, y eso significa que todo lo que existe en la vida es divino y eso incluye el cuerpo, donde vive el alma.
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