20 de noviembre de 2009
20.11.2009
Al Azar

La cuña verde de cemento

19.11.2009 | 22:35
La doctrina del zapato en el otro pie aconseja contemplar un suceso cambiando la orientación política de sus protagonistas, para cerciorarnos de que nuestra reacción ante el mismo no está viciada. Por ejemplo, ¿qué hubiéramos escrito si Fageda –obviamos a la inexistente Catalina Cirer– propusiera un edificio de tres plantas y con el equivalente construido a 200 viviendas, en el espacio anunciado como la cuña verde de Palma? Pues bien, la alcaldesa ciclista y socialista anuncia ese muro de cemento en el Lluís Sitjar, bajo el barniz progresista de un recinto ferial.
A falta de averiguar qué parte de "cuña verde" no entiende Aina Calvo, la urbanización del Lluís Sitjar se inscribe en el robo a los ciudadanos de los exiguos espacios abiertos que ofrece la ciudad. Ahí está la conversión del Paseo Marítimo en un gigantesco parking náutico –merced al primer Pacto de Progreso– y su aniquilación con bares en primera línea de costa –segundo Pacto–. Cort y el Govern son ahora mismo los mayores depredadores del territorio mallorquín, al sumar Son Espases, el Palacio de Congresos de Terror y el fantasmagórico hotel colindante. Pese ello, las instituciones no ahorran cinismo al proclamar que su recinto ferial machacará Palma "sin consumo de más territorio", cuando consume el impagable espacio interior. Por lo visto, se trata de circular en bicicleta por una inmensidad hormigonada.
La Junta Militar de Constructores proclamará a Aina Calvo como su santa patrona laica. Dado que los carriles-bici no son sólo compatibles con la subvención de su partido a la compra de coches, sino que se levantan sobre asfalto, cabría preguntarse si la alcaldesa piensa dejar alguna huella verde de su gestión, tras el zarpazo a la cuña literalmente utópica, porque se va a quedar sin lugar concreto. Con el zapato cambiado de pie, Cort recurre a los trucos innobles de las inmobiliarias, bajo el señuelo de que una parte del estadio no se construirá, o de que se plantarán unos pintorescos arbolitos. Sin olvidar la "ruralización" del entorno contaminado, como en Son Espases.
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