17 de octubre de 2009
17.10.2009
En Contra. Maruja Garcia Nicolau, Miss España, Miss Europa 1962

"Mi último piropo ha sido ´¡qué abuela tan guapa!"

Maruja García Nicolau (Palma, 1943) no fue Miss Mallorca ni Miss Baleares, pero sí Miss España y Miss Europa en 1962. Trabaja desde los doce años, y se quitó el guardapolvo del colmado para salir por primera vez de la isla y ganar en Beirut. Está casada con Martín Mora, portero histórico del Mallorca.

17.10.2009 | 00:39
"La mujer fea no existe, todas tenemos algo".
–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Cuándo la han piropeado por última vez?"
–Ayer. Me dijeron "¡qué abuela tan guapa!", porque acompañaba a mis dos nietos. Hoy todavía no me han piropeado, porque no he salido. Me gusta que lo hagan, sobre todo mi marido.

–¿Presentaría a su hija a un concurso de misses?
–Sin ningún problema, si ella estuviera de acuerdo, pero no es muy presumida. A mí me costó convencer a mi padre. Era murciano, y me decía, "en qué follones me metes".

–Una chica de Son Cotoneret en un mundo de fantasía.
–Eramos siete hermanos, y en casa había que correr para comer. De ahí a Miss España, en la cena con el jurado en el hotel Bahía. Escogí gambas a la plancha y, tras comerlas, se me coloca al lado un camarero con un bol de agua y una rodaja una limón. Le dije, "yo no he pedido ninguna limonada". Suerte que tenía enfrente a José Tous, que me ayudaba en todo y me mostró con gestos lo que debía hacer.

–¿De qué estrecheces estamos hablando?
–Cuando yo tenía quince años, trabajaba en supermercados Sumasa. El carnicero, con el que salíamos en pandilla, me ponía siempre un pollo de más. Mi madre me decía, "no dejes escapar a este chico por nada".

–Fue la primera Miss Europa española, cuando Europa era el extranjero.
–Era una niña que dejó de vender garbanzos y patatas para viajar a Beirut, del babero a la falda estrecha y los tacones. Nunca había salido de Mallorca. Ahora le tengo pánico al avión, entonces ni me importaba. Una vez en el Líbano, cada chica tenía un chófer, y el mío me pronosticó que "usted será Miss Europa". Soy tan morena que podía pasar por libanesa.

–Palma se colapsó para recibir a su Miss.
–Paseé por Palma en un descapotable cubierto de rosas. La plaza de Cort estaba abarrotada, sólo se podía comparar con los recibimientos a Guillermo Timoner. Me quedé bloqueada al ver tanta gente. Improvisé, soy incapaz de acordarme de un discurso.

–Carmen Sevilla la coronó como Miss España.
–Estaba en el jurado, con Augusto Algueró. Carmen me dio buenos consejos. Me dijo que estuviera muy alerta, porque era un mundo peligroso. Y añadió una frase que se me quedó grabada, "si encuentras a un chico que te guste, no te lo pienses".
–Sucedió a Tita Cervera como Miss España, ¿le envidia el ajetreo a la baronesa?
–No me atrae su vida, elegí la mía y soy feliz. Fui discreta, trabajé para el diseñador Pedro Rodríguez en Madrid. Iba y venía, pero añoraba Mallorca.

–¿Cuánto dinero lleva encima?
–Menos de cincuenta euros, no paso de ahí. Me obsesiona ir conjuntada y me gusta la ropa, pero no me gasto 1.500 euros en un vestido. (Interviene Martín Mora, su esposo: "Es una mujer que no sale nada cara").
–¿Recibió muchas proposiciones indecentes?
–Alguna, sí, siempre hay gente que te quiere conocer y te envían flores. Pero no tuve oportunidad, me presentaron a Martín y fue amor a primera vista, aunque antes era un triste.

–Las misses vuelven a casarse con futbolistas.
–Fui de las primeras, está claro que futbolistas y toreros tienen mucho tirón.

–¿Cuál es la mujer más bella que ha visto?
–Sofía Loren y Ava Gardner. Son inalcanzables.

–¿Debería haber concursos de misses a diferentes edades?
–No, la miss ha de ser una mujer joven. Cada edad tiene su belleza, pero no hay nada peor que tener sesenta años y empeñarse en aparentar treinta.

–¿Su cuerpo tenía algo que esconder?
–Tal vez las piernas, que eran delgadas y llegué a coger manía en la pasarela. Teníamos que desfilar en bañador, en bikini, y también completamente desnudas. A las clasificadas, nos metían en una habitación, y nos desnudábamos para que comprobaran que no teníamos cicatrices. El examen lo hacía una sola mujer, que pasaba la puntuación al jurado.

–La belleza quita tiempo para otras cosas.
–Nunca me he sacrificado por la belleza. Quiero envejecer como Dios manda. Tengo una piel muy agradecida, me cuesta engordar y me aburre al gimnasio. Además, la mujer fea no existe. Todas tenemos algo. Si hay alguna que no lo cree y lee esto, que no se rinda.

–¿Piensa, como los futbolistas de los sesenta, en la fortuna que ganaría hoy?
–Hoy se gana más, pero yo le saqué provecho a Miss Europa. No me endiosé, pero siempre lo vi como un trampolín profesional. Nunca he sido competitiva. Me conformo, esto es lo que hay.

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