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Suspendido el desahucio de un piso en Ibiza por el recurso de la okupa

La abogada de la propietaria pide ejecutar provisionalmente el desalojo de la vivienda aunque la sentencia no sea firme aún

Estado del exterior de la vivienda okupada, repleto de enseres

Estado del exterior de la vivienda okupada, repleto de enseres

El desahucio de la casa okupada en el Edificio Géminis, en Platja d’en Bossa, en marzo de 2019, previsto para ayer a las 12.15 horas, fue suspendido debido al recurso presentado por la okupa que desde hace más de dos años vive en la vivienda.

La abogada de la propietaria ha pedido que se pueda ejecutar provisionalmente el desalojo aunque la sentencia no sea firme aún ya que debido a esta situación la demandante, M. G., se ha visto obligada a vivir junto con su hijo, que tenía 2 años en el momento de la okupación, en un bar de Ibiza del que es propietaria. Lleva más de dos años de lucha por recuperar su vivienda y en los que la okupa no se ha hecho cargo «de ningún gasto, no paga ni luz ni agua», según denuncia M. G. a este diario.

En este sentido, la propietaria ha sufrido durante este periodo de tiempo un «deterioro de salud a causa de la situación».

A principios de septiembre de este año, una avería en las bajantes del bar provocó inundaciones en el inmueble con fuerte olor que le obligaron a ella y a su hijo a trasladarse a un hotel durante unos días puesto que «no se podía seguir viviendo en esas condiciones de insalubridad», según ha relatado.

La estancia en el hotel tuvo que ser pagada por un amigo debido a la falta de recursos con los que cuenta debido a que, actualmente, está sin ingresos dado que no puede trabajar a «causa de la situación en la que se encuentra».

Días después tuvo que llevar a su hijo a la península a vivir con su otra hija y su padrino. Mientras, M.G. permanece en casa de un amigo en Ibiza esperando a que terminen de arreglar la avería de su bar o se proceda al desahucio de la okupa y pueda recuperar su vivienda.

M.G. lamenta que no puede ni abrir el bar para vivir ni para trabajar en él porque está en obras y que tampoco puede trabajar en otro lugar por la situación de inestabilidad en la que está, viviendo en casa de un amigo y teniendo que viajar a Segovia para poder atender las necesidades de su hijo.

«Impotente, en la calle, lejos de mi hijo y desamparada por la justicia», sentenció la propietaria sobre su estado de ánimo.

Además, a raíz de la okupación, la propietaria ha suspendido el pago de la hipoteca de su casa, lo que la mantiene «preocupada e intranquila» porque aunque el banco está al tanto de la situación, tiene «miedo de que le embarguen la casa y perder todo» por lo que ha trabajado «durante años».

Asimismo, ha resaltado la «vulnerabilidad» con la que se encuentran los propietarios de viviendas en situaciones de okupación por la dificultad para recuperar su propiedad y la «falta de ayuda por parte de la justicia» con la que se ha encontrado durante este tiempo. Pide que «la justicia sea más ágil para que este tipo de personas no puedan aprovecharse del esfuerzo de los demás».

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