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Fraude

Una estafadora falsifica un acta comunitaria para simular la aprobación de un ascensor y vender un piso en Palma por 200.000 euros

La instalación del elevador era la condición 'sine qua non' planteada por la compradora para adquirir el inmueble

Un agente del Grupo de Delincuencia Económica de la Policía Nacional ante el ordenador.

Un agente del Grupo de Delincuencia Económica de la Policía Nacional ante el ordenador. / POLICÍA NACIONAL

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Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Palma

Una estafadora falsificó un acta de una comunidad de vecinos para aparentar que se había aprobado la instalación de un ascensor en un edificio de Palma. De tal manera que propiciaba la venta de su piso. La compradora había planteado esta condición 'sine qua non' para adquirir el inmueble. Una vez comprada la vivienda, esta asumió el cargo de presidenta de la finca. Al iniciar los trámites y solicitar presupuestos para colocar el elevador, el resto de copropietarios le indicaron ante su total estupefacción que nunca se había aprobado por la junta vecinal. Tras denunciar la afectada lo ocurrido, agentes de la Policía Nacional detuvieron a la anterior propietaria por un presunto delito estafa y otro de falsedad documental en esta operación inmobiliaria.

La investigación la iniciaron agentes del Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional después de recibir una denuncia por un supuesto fraude inmobiliario. La víctima indicó que estaba interesada en adquirir un inmueble en Palma, que había encontrado en un portal inmobiliario por un importe de 200.000 euros.

La afectada inició negociaciones con la vendedora, presidenta y administradora a su vez de la comunidad de vecinos También visitó el inmueble en el que estaba interesada. Este se encontraba en un cuarto piso sin ascensor. La compradora le exigió que instalaran un elevador para formalizar la compra La dueña del inmueble le aseguró entonces que la Junta General de Propietarios había aprobado por unanimidad su instalación. De hecho aseguró que le montante total de la derrama era de 60.000 euros a tal efecto. También aseguró que existían subvenciones públicas disponibles.

Para formalizar la operación inmobiliaria, ambas partes se citaron. Antes de la firma de las escrituras, la vendedora le exhibió el libro de actas de la comunidad de vecinos. En este constaba aparentemente y de forma ficticia la aprobación unánime para instalar el ascensor en el orden del día. Ante la apariencia de que se había solventado ese escollo, la compradora adquirió el piso.

El engaño lo detectó la afectada semanas después de formalizar la compra de dicho piso. La nueva propietaria acababa de asumir el cargo de presidenta de la finca. De hecho convocó una reunión vecinal para iniciar los trámites y pedir los presupuestos a empresas del sector para instalar el ascensor. Su sorpresa fue mayúscula entonces cuando el resto de copropietarios le comunicó que nunca había sido aprobada la instalación del elevador ni había sido sometida a votación.

Al revisar el documento con la supuesta acta que le habían mostrado con la supuesta aprobación de colocar un ascensor en la finca, los copropietarios le indicaron que el punto referente al elevador había sido añadido con posterioridad sin el conocimiento ni consentimiento del resto de los residentes.

Tras la denuncia interpuesta por la perjudicada, los agentes del Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional iniciaron una investigación. Las pesquisas desembocaron en la identificación, localización y detención de la vendedora del piso por los presuntos delitos de estafa y de falsedad documental. A continuación fue puesta a disposición judicial.

Recomendaciones

A raíz de este caso, la Policía Nacional ha efectuado una serie de recomendaciones para evitar caer en un fraude inmobiliario de estas características. En primer lugar, verificar la información proporcionada con el administrador externo. De tal manera que pueda conocer el estado de las derramas, deudas o acuerdos aprobados por la junta de propietarios.

También instan a hablar antes con los otros vecinos de la finca antes de firmar cualquier contrato de arras o de compraventa. Una conversación informal con otros residentes puede destapar un posible fraude y sirve para confirmar las condiciones del inmueble y de la comunidad. También se recomienda acudir al Registro de la Propiedad y solicitar una nota simple actualizada. Así se puede comprobar la titularidad real de la vivienda y si pesan cargas sobre ellas. Siempre hay que desconfiar de las prisas y las supuestas urgencias bajo el pretexto de tener otros compradores y realizar todas las comprobaciones oportunas. Por último revisar minuciosamente los documentos originales proporcionados con asesoramiento. No se ha de conformar con copias o exhibiciones rápidas de los mismos.

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