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Investigación

Detenido un abogado por blanquear en Mallorca 10 millones de euros de una estafa con criptomonedas

La investigación se ha saldado con el arresto de seis personas y la incautación de varios inmuebles en Palma

La Policía Nacional ha detenido al sospechoso.

La Policía Nacional ha detenido al sospechoso. / POLICÍA NACIONAL

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Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

La Policía Nacional ha detenido a un abogado por blanquear en Mallorca más de 10 millones de euros procedentes de una estafa internacional con criptomonedas. El letrado habría realizado labores de asesoría para una trama de delincuentes, constituyendo empresas pantalla que operaban en Hong Kong, Singapur, Emiratos Árabes o Georgia. El dinero fue utilizado para comprar varios inmuebles en zonas como el Terreno, el Portixol y el casco histórico de Palma, así como dos negocios en el Paseo Marítimo.

La Operación Acantilado se ha saldo con la detención de seis personas, cinco de las cuales ya fueron arrestadas a principios de año, y la incautación de siete inmuebles, un barco, un vehículo de alta gama y varias cuentas bancarias en España y Suecia. El valor aproximado de todos estos bienes ronda los 15 millones de euros. El abogado detenido ahora habría ayudado además a blanquear dinero del cerebro de la trama. Recibió un poder notarial desde Panamá para comprar un ático en Palma, ya que los padres del líder de la red querían veranear en Mallorca.

Dos años de investigación

La investigación se ha prolongado durante más de dos años y en ella han participado agentes del Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía Nacional en Palma, con la colaboración del FBI estadounidense, la Polisen sueca y la BKA alemana para rastrear del dinero. Los hechos se remontan al año 2015, cuando el cerebro de la organización quiso comprar un piso de lujo en Palma para que sus padres veraneasen en Mallorca. A fin de blanquear el dinero, contactó con unos empresarios extranjeros para que actuaran como testaferros, figurando como inversores y ocultar asi la verdadera procedencia del capital.

El abogado creó una red de sociedades pantalla financiadas con fondos de las víctimas de la estafa, que fluían a través de cuentas en Singapur, Georgia, Emiratos Árabes y Suecia. Parte de los fondos se destinó a la residencia vacacional en Palma, mientras el resto financió la adquisición de varios inmuebles en mal estado ubicados en el Terreno, el Portixol y el casco histórico de Palma, así como dos negocios en el Paseo Marítimo. La idea era reformarlos y venderlos, pero la estafa piramidal de la que procedían los fondos se desmoronó cuando los proyectos estaban aún a medias. El presunto estafador se escondió en el sudeste asiático, pero finalmente fue detenido y extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable y está cumpliendo una sentencia de 20 años de prisión.

El asesor, apoderado en todas las empresas, se había desvinculado de la trama poco antes de que colapsase el fraude del que procedía el dinero. El resto de los investigados, por el contrario, se encontraron como dueños aparentes de todas las inversiones, por lo que optaron por conjurarse para repartirse el dinero. Cuando los investigadores empezaron a indagar toda la trama, ya habían reformado y vendido un edificio con doce apartamentos de alquiler vacacional, un edificio reconvertido en mansión en sa Calatrava y dos chalets en primera línea en es Portixol. Además, estaban desarrollando varios proyectos más, todos ellos embargados.

El resto de viviendas estaban a la venta por 6,8 millones, pese a que en los documentos intervenidos constaba que el verdadero dueño del lujoso ático era el presunto estafador condenado en Estados Unidos, que no tuvo ocasión de llegar a ponerlo a su nombre.

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