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Tribunales

El hombre que mató a su exsuegra a patadas llamó a su expareja durante el crimen “para que oyera sufrir a su madre”

La acusación particular pide cadena perpetua para el acusado y apunta a un asesinato machista: “La mató porque era una mujer que había dicho basta”

La Fiscalía, que reclama 20 años de prisión, define al hombre como “la maldad personificada” y destaca su "extrema crueldad"

El acusado del crimen, ayer durante la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Palma.

El acusado del crimen, ayer durante la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Palma. / B.RAMON

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Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

El hombre que mató a patadas a su exsuegra en la Colònia de Sant Jordi en septiembre de 2024 llamó a su expareja durante el crimen “para que oyera sufrir a su madre”, según revelaron ayer la fiscal y la abogada de la acusación particular en la primera sesión del juicio con jurado popular. En sus alegatos iniciales, destacaron la “extrema crueldad” de la agresión y definieron a Vitor Aníbal Temporao Martins, portugués de 47 años, como “la maldad personificada”, ya que estuvo pateando en la cabeza a la víctima, Erika Helene Rohrig, suiza de 74 años, durante 15 minutos para ensañarse con ella. La Fiscalía pide una condena de 20 años para el procesado, mientras la hija de la víctima solicita cadena perpetua al entender que se trataba de una víctima “vulnerable” por su avanzada edad y sus problemas de salud.

La letrada de la acusación particular plantea además una agravante de género. Según su tesis, el crimen se produjo porque la víctima y su hija le habían exigido que se marchara de la vivienda donde los tres seguían conviviendo pese a la ruptura de la pareja. “Mató a Erika porque era una mujer que había dicho basta, que se hartó de su dominación y le puso límites. Se le acabó el gran chollo de vivir sin trabajar a cuerpo de rey, haciendo que su expareja le mantuviera y se sometiera a todas sus exigencias”, argumentó la abogada. En este sentido, explicó que el mismo día del crimen la hija de la víctima grabó una discusión con el acusado. “¿Cómo me has dejado sin cervezas en la nevera?”, le reprochó él en esa conversación. “En este caso el género es el protagonista, no un convidado de piedra”, alegó.

"Quería que sufriera"

Respecto al crimen, ocurrido en la tarde del 25 de septiembre de 2024, relató cómo el acusado abordó a la anciana cuando ambos estaban solos en la vivienda, la tiró al suelo y, sin que ella tuviera posibilidad de defenderse, le dio golpes y pisotones en la cabeza durante 15 minutos. “No la mató con rapidez, quería que sufriera”, sostuvo. La hija de la víctima recibió entonces una llamada desde el móvil de su madre. “Escuchó únicamente los gritos desgarradores de la mujer. Eran gritos lejanos y es evidente que quien tenía el teléfono era el asesino, que deseaba que escuchara sufrir así a su madre”, detalló. “Les puede dar una idea de la crueldad interna del acusado”, dijo a los miembros del jurado popular.

La abogada de la acusación particular, que solicita una indemnización de 300.000 euros, defendió también que la víctima era una persona especialmente vulnerable, situación que el hombre “conocía y aprovechó”. Precisó que Erika Helene Rohrig tenía, además de su avanzada edad, problemas de movilidad y de salud que limitaban su capacidad de defensa. De ahí que entienda que se da uno de los supuestos previstos en el Código Penal para aplicar la prisión permanente revisable.

"Extrema crueldad"

La fiscal, por su parte, destacó la “alevosía”, el “ensañamiento” y la “extrema crueldad” con las que actuó el acusado, al que definió como “la maldad personificada”. Reveló que un vecino grabó parte de la agresión con su teléfono móvil e hizo hincapié en la llamada que el acusado realizó a su expareja “para que escuchara los gritos desgarradores de su madre cuando se moría”. También descartó que el hombre estuviera bebido o drogado cuando mató a la anciana. “Tenía sus facultades intactas. Sabe perfectamente lo que está bien y lo que está mal”, sentenció.

El abogado de oficio que representa a Vitor Aníbal Temporao, quien pide su absolución, indicó que “siguiendo sus instrucciones, la fundamentación la expondrá él” cuando sea interrogado en el juicio. Según explicaron fuentes jurídicas, el hombre ha renunciado a todos los letrados que ha tenido. No ha ofrecido por el momento una versión de los hechos alternativa a la de las acusaciones, más allá de alegar tras su detención que no recordaba lo ocurrido. Ayer mismo, antes del juicio, rechazó el último intento por alcanzar un acuerdo de conformidad para que reconociera la autoría y aceptara una condena de 18 años y medio de prisión. El juicio se celebrará durante la semana que viene en la Audiencia Provincial de Palma.

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