Andreu Munar, sargento de los Bombers de Palma: «Cuando vas a apagar un incendio nunca sabes lo que te vas a encontrar»
Andreu Munar (Palma, 1961) es una institución en los Bombers de Palma. Se ha jubilado hace una semana, al cumplir los 65 años, después de 42 años de servicio, en los que ha sido testigo de la evolución del cuerpo, desde aquellos tiempos en que los bomberos entraban fumando en los incendios. Alerta sobre el peligro de los vehículos eléctricos que se dejan cargando en los domicilios y aboga por dar clases de prevención y seguridad a los niños en las escuelas.

El sargento de los Bombers de Palma Andreu Munar, jubilado tras 42 años de servicio. / GUILLEM BOSCH

-El cuerpo de Bombers ha cambiado mucho desde que usted entró, en 1984.
-Sí, ha habido una gran evolución técnica y formativa. Antes los jóvenes aprendíamos sobre la marcha de los mayores, era como un oficio en el que entrabas de aprendiz . Pero poco a poco se ha extendido la formación. Recuerdo que al principio yo tenía que pagarme mis cursos para aprender algunas técnicas. Ahora los Bombers traen a formadores para que te enseñen los últimos adelantos a nivel mundial. Sigue siendo una profesión en la que vas aprendiendo trabajando, pero también te forman para ello. Por ejemplo, cuando se puso en marcha el metro de Palma pensamos en quién podríamos traer para enseñarnos a trabajar en los túneles, y trajimos a bomberos de Valencia, que habían tenido un grave accidente poco antes, para que compartieran sus experiencias.
-¿Era diferente la forma de atacar un incendio de entonces?
-Sí, antes las cosas se hacían un poco más a la brava. Ahora el trabajo es más técnico y cada vez se piensa un poquito más cómo hacerlo. Además, los incendios también han cambiado. No ardían igual los muebles antiguos de madera, que les costaba arder y lo hacían de una forma más limpia. Los muebles modernos arden muy fácil, tienen muchos resinados, generan mucho calor y gases, y te crea un incendio muy intenso muy rápidamente.
-¿Qué otras cosas han cambiado?
-Hay incendios provocados por nuevos aparatos, como patinetes y bicis eléctricas o coches eléctricos. Todo lo relacionado con las baterías, que tienen un peligro que mucha gente desconoce. La gente se confía, enchufa el patinete en su casa y se olvida. Pero estas baterías cuando se desbaratan tienen una gran capacidad de ignición. Tenemos autobuses o coches quemados por llevar dentro un patinete.
-Y los incendios de coches eléctricos son muy difíciles de apagar.
Es verdad que ahora están apareciendo extintores específicos y unas mantas para cubrirlos totalmente, pero al final lo que tienes que hacer es enfriar, enfriar y enfriar durante muchas horas. Incluso meter el vehículo dentro de un depósito de agua que lo cubra totalmente durante más de un día.
-Las medidas de protección de los bomberos también han mejorado.
-Claro. Aunque ya existían los equipos de aire, no se utilizaban, y no era raro que un bombero entrara en un incendio fumando. Mi generación fue la primera que empezó a utilizar los equipos de respiración. Y el vestuario cada vez es más completo y nos protege más. Pero esto a veces es un riesgo, porque te sientes demasiado protegido y te confías.

Andreu Munar, durante la entrevista. / GUILLEM BOSCH
-Lo que veo es que el trabajo de los bomberos está cambiando constantemente.
-Sí, toda la vida tienes que estar aprendiendo y renovándote, lo que implica mucha formación y prácticas. Y esto también ha cambiado. Ahora las prácticas se hacen de manera que apenas se genera gas, para no contaminar, aunque esto te desvirtúa un poco el entrenamiento. Antes lo hacíamos a lo bruto, con humo fuerte, madera, gasolina y gasoil, para reproducir las condiciones de un incendio real.
"Tuve un mal presentimiento"
-¿Cuál es la peor situación con la que se ha encontrado en 42 estos años como bombero?
-La muerte de Álex Ribas en el incendio del bar Jamón, jamón, en 2010. Ese día yo estaba como segundo sargento. Salió el primero, Pep Toni Far, que se quemó las manos sacando a un compañero tras el derrumbe del falso techo. Yo estaba haciendo trabajos de coordinación y de refuerzo por si pasaba algo. Y recuerdo que tuve un mal presentimiento.
-La muerte de Álex Ribas destapó fallos en el equipamiento.
-Le seré sincero, aunque sé que algunos se pueden molestar. Siempre ha habido y habrá fallos de material, y siempre ha habido y habrá fallos de personas. No quiero individualizar en nadie, me refiero a maneras de comportarse en general. El error humano siempre va a existir. Ahí se destaparon ciertas cosas, y gente inocente que tenía responsabilidades fue criticada injustamente, porque eran de los que intentaban subsanar algunos de los fallos que se detectaron ese día. Cuesta mucho hablar de este tema, porque siempre aparece alguno que se siente acusado, y no es así. Pero estas cosas solo se pueden evitar a base de información y formación. Porque hasta entonces nunca habíamos hecho prácticas de incendios como ese, que se propagan por el falso techo.
-Porque el riesgo es inherente a este trabajo.
Los accidentes siempre pueden ocurrir. Nunca sabes lo que te vas a encontrar cuando vas a un incendio y tienes que tomar decisiones en situaciones difíciles. A veces se te critica porque no has entrado en el primer momento, pero es que algo te ha llamado la atención y te está haciendo pensar. Y a pesar de todo, aunque hayas esperado y hayas valorado, siempre puede suceder algo imprevisto.
-Usted ha participado en muchas misiones internacionales con Bomberos Sin Fronteras.
-En algunas. Durante una temporada fui responsable nacional de Bomberos Sin Fronteras. Ellos me prepararon, y mi primera salida fue en 1999 al terromoto de Izmit, en Turquía, una catástrofe con casi 20.000 muertos. Luego estuve en los terremotos de Argelia y Alhucemas, en Marruecos, y también en Centroamérica.
-Y también está muy vinculado a Protección Civil.
-Sí. Tras la pandemia fui responsable de Protección Civil de Palma durante cuatro años. Ahora sigo como un voluntario más. Protección Civil tiene una gran capacidad solidaria. Intervienen mucho en labores de prevención en eventos deportivos o en fiestas. Pero se les podría aprovechar más. Es gente que estás formando y que, en un momento dado, puede saber cómo responder en una emergencia.
-¿Cree que falta cultura de seguridad y prevención?
-Sí. Me gustaría que pasaran muchos más colegios por el parque de Bomberos y que les enseñaran a los chicos unas pautas básicas de prevención y seguridad, para evitar accidentes. Las generaciones más jóvenes se han relajado mucho en este sentido. Compran un patinete eléctrico, pero no saben los peligros que tiene. O compran un coche eléctrico y se limitan a enchufarlo, pero no saben cómo desconectar la batería. ¿Cuánta gente lleva un extintor en el coche?
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