Tribunales
Los forenses mantienen que la bebé arrojada a un contenedor en Porto Cristo nació viva y su “posibilidad de supervivencia era bastante alta”
Los peritos de la defensa replican ante el jurado popular que “el feto era inviable de cualquier manera” y que "estaba condenado" a morir

FOTO: Isaac Buj / Europa Press | VÍDEO: Redacción Digital

Forenses y peritos han discrepado hoy en el juicio sobre si la bebé arrojada a un contenedor en Porto Cristo podría haber sobrevivido. Las dos expertas del Instituto de Medicina Legal que practicaron la autopsia sostienen que la niña estaba viva y su “posibilidad de supervivencia era bastante alta”. Los dos médicos contratados por las defensas de la madre y los tíos de la pequeña han afirmado, en cambio, que "el feto era inviable de cualquier manera" dado su escaso desarrollo, que le impedía respirar. "Estaba condenado", ha sentenciado uno de los especialistas. El debate médico es clave para determinar si la acción de los encausados, que dejaron a la niña en un contenedor después de un parto en un coche, provocó o no la muerte de la bebé.
Las forenses han explicado que certificaron una edad gestacional de entre 26 y 27 semanas y han descartado que muriera en el útero. Se trataba de un bebé "prematuro extremo", que "cuando nacen requieren una serie de cuidados para asegurar la viabilidad". Han explicado que detectaron aireación en uno de los pulmones, por lo que concluyeron que nació viva. Además, presentaba traumatismos y hemorragias "de cierta entidad", unas "características de vitalidad" que avalan esta tesis. Estas lesiones, apuntan, serían fruto de una caída durante el parto o de los golpes recibidos al ser arrojado al contenedor.
A su entender, la causa de la muerte fue una parada cardiorrespiratoria, propiciada por su escaso desarrollo, las lesiones sufridas y la "falta de medidas asistenciales". Las expertas han apuntado que "no es posible saber si el parto fue espontáneo o inducido". "Si hubiera tenido asistencia médica inmediata, la posibilidad de supervivencia era bastante alta", han sentenciado. A preguntas del jurado popular, las dos forenses han señalado que cualquiera podría haberse dado cuenta de que la bebé estaba viva al nacer.
Los dos médicos contratados como peritos por las defensas han rebatido estas conclusiones. Han avalado que la bebé nació viva, pero señalan que era imposible que sobreviviera. "Era un feto muy inmaduro, prematuro extremo y con un embarazo no controlado. Era inviable de cualquier manera", han afirmado. "Tenía un pulmón colapsado y no hubo intercambio de oxígeno. Nació vivo, pero estaba condenado", han sostenido. Estos peritos aseguran que ni siquiera en caso de que el bebé hubiese sido trasladado de inmediato a Son Espases podría haber sido reanimado. Sobre las lesiones que presentaba, sostienen que son compatibles con el paso por el canal del útero durante el parto.
Embarazo sin control
La ginecóloga que tres días antes del parto atendió a la madre en el hospital de Manacor ha declarado que la mujer acudió a Urgencias por unos supuestos dolores de regla. "La exploré y constaté que estaba embarazada de 25 semanas. No le habían hecho ninguna prueba anterior", ha señalado. El bebé era entonces "viable" y según comprobaron tenía todas las constantes en orden. "Parecía que ella sí sabía que estaba embarazada. No vi ningún riesgo y le di el alta, no había ningún motivo para no darla", ha afirmado.
El excompañero sentimental de la mujer, por su parte, ha contado que ella le llamó para pedirle que le dejara quedarse en una casa de campo a las afueras de Manacor que él tenía. "Llegué por la noche y la encontré bastante mal. Me dijo que había tenido un aborto y se encontraba mal", ha asegurado. "Me dijo que habían dejado al bebé en un contenedor de Porto Cristo y que al día siguiente queria llamar a un abogado para presentarse y contar lo que había pasado", ha añadido.
Está previsto que los tres acusados declaren este miércoles, tras lo que las partes presentarán sus conclusiones definitivas ante el jurado popular. La Fiscalía imputa inicialmente a la madre y el tío de la bebé un delito de asesinato con la agravante de parentesco, por el que reclama prisión permanente revisable, y una omosión del deber de socorro a la tía, que se enfrenta al pago de una multa. Las defensas solicitan la absolución de los tres procesados.
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