Tribunales
La Justicia confirma la violación de una mujer en Ibiza, pero absuelve a los acusados por falta de pruebas
A pesar de que hubo «una relación sexual inconsentida», la Audiencia concluye que no es posible determinar la autoría

Vista parcial del núcleo urbano de Sant Antoni. | C.N.

La Audiencia Provincial de Palma ha absuelto a dos supuestos agresores sexuales a pesar de que da por hecho que «se produjo una relación sexual inconsentida» con un mujer que no recuerda nada de lo que ocurrió en la madrugada del 30 de agosto de 2020 en Sant Antoni. Aquella noche, que llevó a la víctima a necesitar tratamiento durante años, finalmente no tendrá ninguna consecuencia penal para los acusados por falta de pruebas.
La acusación reclamaba once años de cárcel para los dos hombres, así como el pago de una indemnización de 40.000 euros por las secuelas físicas y psicológicas sufridas por la mujer, cuya memoria se borró por completo entre las diez de la noche y las ocho de la mañana de aquel día, cuando despertó en el domicilio de los dos acusados semidesnuda, con la ropa interior por los tobillos y uno de los hombres desnudo a su lado, tumbado en la misma cama.
«Valorando en su conjunto las pruebas practicadas en el juicio oral, aunque los hechos declarados probados pudieran ser constitutivos de un delito agresión sexual, no es posible determinar la autoría. Inferimos que efectivamente se produjo una relación sexual inconsentida. Y ello lo podemos deducir de una serie de indicios claros», expone la sentencia, firmada por Salud de Aguilar Gualda.
La jueza aclara que no pone en duda «la credibilidad de la víctima», pero que no puede haber condena cuando existe «falta de prueba en cuanto a lo que sucedió aquella noche». «El problema es que la conducta que podría ser antijurídica y reprochable en Derecho Penal no es recordada por la víctima, por lo que el relato en este sentido se queda huérfano de prueba y por supuesto de certeza en cuanto a la autoría, sin que nos quepa duda de que, efectivamente, se produjeron unas relaciones sexuales inconsentidas», reitera.
Porque, después de examinar a fondo el caso durante el juicio celebrado en la Audiencia de Palma, la jueza no encuentra manera de confirmar de forma fehaciente quién agredió sexualmente a la mujer. Esta situación, en la que «no ha podido acreditarse quién fue el autor o autores de los hechos» que la sentencia da por probados, «determina la absolución» de los dos hombres.
Nadie recuerda nada
En una sentencia de diez páginas, el capítulo de hechos probados apenas se extiende durante siete líneas. Casi toda la noche se difumina en las memorias castigadas de sus tres protagonistas, o al menos eso dicen los dos acusados, los únicos que podrían saber lo que ocurrió realmente durante esas horas que dieron con sus huesos en el calabozo durante dos días. No serán más salvo que prospere un posible recurso al que ahora tiene derecho la mujer.
Y los hechos probados indican que, a las 20.45 horas del 29 de agosto de 2020, los dos hombres y la mujer, a la que tan solo conocían de vista, empezaron a tomar juntos «gran cantidad de bebidas alcohólicas» en una pizzería de la avenida San Agustín de Sant Josep. Cuando el local cerró, fueron los tres en coche al domicilio de los dos hombres, que son familiares, concretamente primos, y vivían juntos en Sant Antoni. La camarera que les había servido declaró que la mujer salió «en muy mal estado» del local y que incluso se ofreció a acompañarla a casa, a lo que los dos acusados contestaron que ellos se encargaban.
Durante el juicio, la mujer explicó que vio a los dos hombres y que, después de tomar unas cañas con unos compañeros de trabajo, decidió acercarse a ellos al escuchar el acento colombiano, ya que eran «paisanos». Lo siguiente que recuerda es despertar casi desnuda, con lesiones en las muñecas, moratones y arañazos en un párpado.
Secuelas graves
La médico forense que declaró durante el juicio también confirmó que la víctima tenía dolor en la zona vaginal y dolor y restos de sangre en la zona anal, lo que constituía «indicio de alguna lesión de tipo mecánica». En cuanto a las marca en las muñecas, dijo que eran compatibles con forcecejo o una sujeción.
Pese a que no se encontraron restos de semen, recordó que eso no eliminaba la posibilidad de que se hubieran producido relaciones sexuales, ya que pueden desaparecer con el tiempo o que se hubiera empleado un preservativo. Preguntada por la sumisión química, subrayó que a las seis u ocho horas desaparecen los restos en sangre, por lo que era imposible dictaminar científicamente si se había producido.
En cuanto a las secuelas mentales, una psicóloga de la Oficina de la Dona que trató a la mujer recalcó que sufría ansiedad y angustia, y que esos síntomas son habituales en las víctimas de sumisión química. El episodio derivó en una trastorno de estrés postraumático y una depresión mayor. Empezó el tratamiento un mes después de la noche fatídica y lo continuó durante tres años, antes de dejarlo por problemas de horario con el trabajo, no porque estuviera curada, tal y como aclaró.
Convencida por su hijo
La psicóloga también dejó otro comentario muy esclarecedor en su declaración: «Este caso estaría dentro de los cinco peores casos que he visto en los siete años que llevo trabajando en temas de agresión sexual». Y añadió que a la víctima «le ha quedado un miedo que va a ser difícil de superar». También cayó en picado su autoestima y perdió mucho peso en poco tiempo, además de salir cada vez menos a la calle y de colocar cada noche el palo de una escoba bloqueando la puerta de su casa porque tenía miedo a que sus supuestos agresores entraran.
Durante el juicio, los acusados se escudaron en el consumo desaforado de alcohol para explicar que tampoco recordaban lo ocurrido en el domicilio. Cuando la mujer se acercó a ellos, ya habían tomado cerveza, tequila y licor de hierbas. Uno de ellos aseguró que en un momento dado entró al baño del local y, al salir, se encontró a su primo besándose con la mujer. Sin embargo, fue él quien amaneció desnudo junto a ella la mañana siguiente. Su explicación fue que en verano siempre duerme desnudo.
También arguyó que las lesiones en las muñecas de la mujer se produjeron al agarrarla cuando ella sufrió una supuesta caída producto de la borrachera. A este respecto, la médico forense dijo que las lesiones por una caída normalmente se sufren en las rodillas y que la mujer no tenía ninguna marca en estas articulaciones.
Fue su primo quien, a la mañana siguiente y ante la falta de taxis, cogió a la mujer de la mano, ya que aún seguía mareada, y la llevó hasta su casa. Una vez en su domicilio, la víctima descubrió que tenía sangre en la ropa interior. Al día siguiente, y convencida por su hijo, ya que ella tenía miedo a represalias por parte de los dos hombres, acudió a comisaría para denunciar los hechos.
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