Tribunales
El hombre que mató a un ladrón en Inca, condenado a siete años de cárcel
El juez señala que el acusado "pudo y le era exigible haber realizado otra conducta" cuando sorprendió al intruso en la finca y destaca la "desproporción" de su ataque
La sentencia obliga a Sebastián Martorell a indemnizar con 157.875 euros a los padres y la hermana del fallecido

Sebastián Martorell, con gafas, durante el juicio. / B.RAMON

El juez ha condenado a siete años de prisión al hombre que mató a cuchilladas a un ladrón en su casa de Inca. El magistrado ha dictado la sentencia después de que el jurado popular declarase a Sebastián Martorell, de 54 años, autor de un delito de homicidio con la eximente incompleta de miedo insuperable y la atenuante de confesión. El fallo señala que aunque fue el intento de robo lo que "engendró el peligro", Martorell "pudo y le era exigible haber realizado otra conducta" cuando descubrió al intruso, al que asestó numerosas puñaladas con la intención de acabar con su vida, una respuesta que la sentencia considera desproporcionada. El procesado deberá indemnizar a los familiares de la víctima con 157.875,5 euros. El fallo, que puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears, impone además un año de prisión a cada uno de los tres acusados de participar en el robo junto a la víctima.
Los hechos ocurrieron el 24 de septiembre de 2020 por la tarde en una finca del Camí de Can Batle, a las afueras de Inca. La sentencia considera probado que Llabrés y otros tres hombres habían planeado apoderarse de varias plantas de marihuana en el terreno donde residía Martorell, que estaba en la vivienda con su mujer y su suegra. Llabrés, de 32 años, se coló en el terreno a través de un orificio en una valla metálica y se topó con el dueño de la finca. Los dos forcejearon y Martorell asestó a Llabrés "numerosas puñaladas con la intención de acabar con su vida". Varias de las cuchilladas que recibió Llabrés afectaron a órganos vitales, por lo murió allí mismo.
Afectado por el miedo
Como decidió el jurado popular, el juez señala que Martorell apuñaló a la víctima "impulsado, habida cuenta de las circunstancias, por un enorme miedo" que "afectó significativamente a su capacidad de decisión, aunque pudo y le era exigible haber realizado otra conducta". En este sentido, el veredicto apuntó que al descubrir al intruso "en un primer momento debería haberse refugiado en la vivienda", pero valoró que "al no hacerlo y enfrentarse él solo a Jaume Labrés, al verlo escondido y sin saber sus intenciones, pudo haber desarrollado una sensación de miedo que afectó a su capacidad de decisión y actuación".
El tribunal popular consideró probado además que Martorell confesó "inmediatamente ante la Guardia Civil detallada y verazmente" que había matado a Llabrés. El magistrado apunta sobre esta cuestión que, si bien esta conducta debe ser calificada como atenuante, no reviste "una especial entidad exculpante" porque Martorell "no declaró con claridad sobre determinados puntos, como por ejemplo el arma empleada" para apuñalar a Llabrés.
Ni asesinato ni defensa propia
El jurado descartó que el acusado cometiera un delito de asesinato al no apreciar alevosía, ya que no consideró probado que Martotell atacara a Llabrés por sorpresa y por la espalda cuando la víctima intentaba huir. Las pruebas, argumentó el jurado, señalaban que "se produjo un enfrentamiento" y que "hubo lucha" entre los dos hombres. También rechazó que Sebastián Martorell rematara a la víctima, apuñalándola por segunda vez cuando estaba ya moribunda en el suelo, y descartó el ensañamiento. Los jurados rechazaron también que Martorell actuase en defensa propia. “Tras oír a sus perros y salir de casa, podría haber regresado, encerrarse para proteger su integridad y la de su familia y después llamar a la Policía. No había necesidad de ataque y además este fue muy violento”, señalaron sobre el comportamiento del acusado.
El veredicto del jurado declaró probado también que los tres hombres que acompañaron a Llabrés a la finca actuaron por un “acuerdo o plan común” para cometer el robo y apoderarse de las plantas de marihuana que allí había. El tribunal popular consideró que cometieron un delito de robo con fuerza en casa habitada en grado de tentativa, ya que el crimen frustró sus planes. El magistrado considera adecuado imponer un año de prisión, la pena mínima legal, a cada uno de ellos.
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