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Tribunales

El jurado declara culpable al hombre que mató a un ladrón en Inca pero considera que el miedo afectó a sus decisiones

El veredicto atribuye a Sebastián Martorell un delito de homicidio al entender que mató intencionadamente al intruso

El tribuna popular precisa que "pudo haber desarrollado una sensación de miedo que afectó a su capacidad de decisión y actuación"

Sebastián Martorell, con gafas, durante el juicio.

Sebastián Martorell, con gafas, durante el juicio. / B.RAMON

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

El jurado popular ha declarado culpable de un delito de homicidio al hombre que mató a otro que entró en su finca para robar marihuana en Inca, pero concluye que el miedo por la presencia del intruso afectó a sus decisiones. El veredicto, hecho público esta tarde, considera acreditado que Sebastián Martorell forcejó con el ladrón, Jaumé Llabrés, “asestándole numerosas puñaladas con intención de acabar con su vida”. Y aunque señala que tras descubrir al ladrón "en un primer momento debería haberse refugiado en la vivienda", sentencia que "al no hacerlo y enfrentarse él solo a Jaume Labrés, al verlo escondido y sin saber sus intenciones, pudo haber desarrollado una sensación de miedo que afectó a su capacidad de decisión y actuación", ya que además "no podía contar con otra ayuda que la de su mujer y su suegra". Los miembros del jurado también señalan que el acusado confesó lo ocurrido y colaboró con la Guardia Civil.

Tras esta decisión, la Fiscalía ha reclamado una condena de seis años de prisión para Martorell por un delito de homicidio con la eximente incompleta de miedo insuperable y la atenuante de confesión. La defensa ha solicitado una condena de dos años de cárcel y los familiares de Llabrés, que ejercen la acusación particular, han reclamado siete años y medio de cárcel, aunque han anunciado ya que recurrirán la decisión del jurado al entender que se trató de un asesinato que debe ser penado con 25 años de reclusión. También han reclamado el "inmediato ingreso en prisión por riesgo de fuga" de Martorell, aunque el magistrado presidente les ha pedido que lo soliciten por escrito para celebrar una vista en la que tomar esta decisión.

Ni alevosía ni ensañamiento

El veredicto ha descartado la tesis del asesinato al no apreciar alevosía, pues señala que no está probado que Martotell ataque a Llabrés por sorpresa y por la espalda cuando la víctima intentaba huir. Las pruebas, argumenta el jurado, señalan que "se produjo un enfrentamiento" y que "hubo lucha" entre los dos hombres. También rechaza que Sebastián Martorell rematara a la víctima, apuñalándola por segunda vez cuando estaba ya moribunda en el suelo, y descarta el ensañamiento.

Por otra parte, los jurados han rechazado también que Martorell actuase en defensa propia. “Tras oír a sus perros y salir de casa, podría haber regresado, encerrarse para proteger su integridad y la de su familia y después llamar a la Policía. No había necesidad de ataque y además este fue muy violento”, señalan sobre el comportamiento del acusado. El tribunal popular establece que tampoco las deficiencias visuales que padece afectaron a su percepción de lo que estaba ocurriendo. El veredicto, adoptado por unanimidad, sí avala el argumento de que Martorell mató a Llabrés en un contexto de miedo insuperable, como argumentó su defensa, pero establece que este temor "afectó significativamente" a su capacidad de decisión sin anularla por completo.

Plan para robar

El veredicto del jurado declara probado también que los tres hombres que acompañaron a Llabrés a la finca actuaron por un “acuerdo o plan común” para cometer el robo y apoderarse de las plantas de marihuana que allí había. El tribunal popular considera que cometieron un delito de robo con fuerza en casa habitada en grado de tentativa, ya que el crimen frustró sus planes. La Fiscalía aprecia una atenuante de toxifrenia a uno de ellos y solicita para él un año de cárcel, mientras para los otros dos reclama penas de un año y cinco meses de prisión. El jurado se ha mostrado partidario de aplicarles el beneficio de la suspensión de la condena en caso de que se cumplan los requisitos para ello. Tras el veredicto, el magistrado que ha presidido el juicio redactará la sentencia en los próximos días.

Los hechos ocurrieron el 24 de septiembre de 2020 por la tarde en una finca del Camí de Can Batle, a las afueras de Inca. Jaume Llabrés, de 33 años, se coló en el terreno para robar unas plantas de marihuana y fue sorprendido por el dueño, Sebastián Martorell. Llabrés recibió 12 cuchilladas, tres de ellas mortales, y murió desangrado allí mismo.

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