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Derrumbe mortal en Manacor | Toni Ordóñez, vecino de enfrente: "He reanimado al hermano pequeño en la vivienda"

Este vecino fue el primero en entrar en el inmueble desplomado en la calle Sant Francesc de Manacor

Toni Ordóñez, el vecino de enfrente frente a la casa de Manacor donde ocurrió el derrumbe.

Toni Ordóñez, el vecino de enfrente frente a la casa de Manacor donde ocurrió el derrumbe. / Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Manacor

Toni Ordóñez, el vecino de enfrente de la casa derrumbada este jueves en Manacor, se despertó de manera sorpresiva al ver que la madre de Miguel Ángel Flórez aporreaba su puerta de madrugada. "No sabía qué pasaba, pensé al principio que era un caso de violencia de género hasta que me lo explicó. 'Se ha caído el techo', me dijo. Cuando entramos en la vivienda, había tres metros de altura de escombros", señala. "He reanimado al hermano pequeño", apunta.

Este vecino fue el primero en entrar en el inmueble desplomado en la calle Sant Francesc de Manacor y se topó con un panorama desolador. Los padres habían resultado milagrosamente ilesos y sus dos hijos estaban sepultados bajo una montaña de escombros. No sabían aún que Miguel Ángel Flórez, de 18 años, había fallecido. Ni que el pequeño, de 12 años, había sobrevivido gracias a que estaba en la cama de abajo de la litera y la de arriba había amortiguado el impacto.

En primer lugar, este vecino se dirigió a la habitación de los padres para tratar de acceder desde allí al dormitorio donde se encontraban los dos hijos. La cubierta de la vivienda unifamiliar cayó sobre el primer piso y este se desplomó sobre la planta baja donde se encontraban los menores. Este 'efecto dominó' se tradujo en una gran cantidad de escombros que cayó sobre los dos hermanos.

Levantamiento del cadáver

Cuando los padres y el vecino estaban apartando los escombros, aparecieron agentes de la Policía Local de Manacor. Cuando, por fin hallaron el cadáver de Miguel Ángel Flórez y los sanitarios confirmaron su fallecimiento había un problema añadido. El médico forense del juzgado de guardia tenía que examinar el cuerpo con detenimiento en un lugar seguro antes de ordenar el levantamiento. "Les abrí la cochera de mi casa para que pudiera hacer su trabajo allí", señala.

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