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Tribunales

El hombre que mató a un ladrón en su casa de Inca alega que fue agredido y pide su absolución

La Fiscalía y la familia de la víctima, que había entrado a robar marihuana, piden 15 y 25 años de cárcel por homicidio y asesinato respectivamente

El hombre que mató a un ladrón en su casa de Inca alega que fue agredido y pide su absolución

El hombre que mató a un ladrón en su casa de Inca alega que fue agredido y pide su absolución / B. Ramon

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

El hombre que mató a cuchilladas a un joven que entró a robar marihuana en su domicilio de Inca en septiembre de 2020 sostiene que fue agredido y niega haber cometido delito alguno, por lo que reclama su absolución. El planteamiento esbozado por la defensa en la primera sesión del juicio apunta a que el procesado alegará que actuó en legítima defensa frente a las acusaciones de homicidio y asesinato por parte de la Fiscalía y la acusación particular, que reclaman 15 y 25 años de prisión respectivamente. En el banquillo se sientan otros tres acusados de entrar en la vivienda junto al fallecido, que se enfrentan a peticiones de hasta tres años de cárcel por intento de robo. El juicio se celebra ante un jurado popular en la Audiencia Provincial y está previsto que se prolongue durante esta semana y parte de la próxima. Los cuatro encausados están en libertad.

Tras la selección de los miembros del jurado popular, las partes han presentado sus tesis. La Fiscalía y la acusación particular han sostenido que no hay duda alguna de que el acusado del crimen, Sebastián M.G., de 54 años, mató a la víctima, Jaime Llabrés, de 33 años. El ministerio público ha defendido que se trata de un delito de homicidio, mientras que los abogados de los familiares de la víctima han destacado que era una persona "drogodependiente", que "no empleó la violencia" y que estaba desarmado para argumentar que fue un asesinato. Según su versión, el acusado lo sorprendió "por la espalda" y le asestó "una gran cantidad de cuchilladas que provocó que se desangrara".

La abogada defensora, por su parte, ha reclamado su absolución. En su escrito de conclusiones provisionales argumenta que la actuación de Sebastián M.G. no fue delictiva y asegura que fue agredido por los ladrones cuando los sorprendió robando plantas de marihuana en su vivienda a las afueras de Inca. Pese a no detallar su estrategia de defensa, sus argumentos apuntan a que tratará de demostrar que el hombre actuó en legítima defensa. En su primera declaración judicial horas después del crimen, el hombre negó haber acuchillado a la víctima. Dijo entonces que cuando sorprendió a los intrusos, vio que uno llevaba un cuchillo y lo inmovilizó para que soltara el arma. Hubo un forcejeo, en el que fue golpeado, y persiguió a los ladrones, pero sufrió una caída y se golpeó la cabeza.

Los letrados de los tres hombres acusados de participar en el robo también niegan los hechos que les atribuye la Fiscalía y solicitan su absolución con diferentes argumentos. Principalmente, descargan la responsabilidad del robo en el fallecido, al que acusan de haberles llevado hasta la finca donde ocurrieron los hechos sin explicarles que pretendía robar marihuana.

Los hechos ocurrieron sobre las ocho de la tarde del 24 de septiembre de 2020 en una finca situada en el Camí de Can Batle, en las afueras de Inca. Según sostiene la Fiscalía, cuatro hombres se habían desplazado hasta allí a bordo de un coche con la supuesta intención de robar marihuana. Tres de ellos permanecían dentro del vehículo, mientras que Jaume Llabrés, de 33 años, decidió adentrarse en la parcela a través de un agujero que había en la valla metálica para robar algunas plantas.

El dueño de la finca sorprendió al ladrón, cogió un cuchillo de grandes dimensiones, de unos 13 centímetros de longitud, y le asestó varias puñaladas. La víctima logró salir de la finca, pero el dueño le persiguió y volvió a apuñalarlo cuando ya estaba en el suelo.

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