Jordi Antolí, el asesino que mató a su esposa y a su amante en Mallorca el mismo día
Este palmesano de 58 años acuchilló mortalmente la madrugada del 6 de agosto de 2003 a su mujer Asunción Llabres, de 59 años, en Palma. Luego condujo su coche a la Colònia de Sant Jordi, donde mató a Margalida Veny, de 57 años.

Jorge Antolí Florit, a la izquierda, conducido esposado a los juzgados por dos policías nacionales. | SEBASTIÀ LLOMPART
La madrugada del 6 de agosto de 2003 Jordi Antolí Florit, palmesano de 58 años, protagonizó un doble caso de violencia machista en Mallorca que alcanzó el paroxismo. Su mujer y su amante fueron asesinadas a cuchilladas la misma noche por Antolí en dos puntos bien distantes de Mallorca. La primera en Palma y la segunda en la Colònia de Sant Jordi. Luego se estrelló con su coche contra los pilares de un puente peatonal con la supuesta intención de suicidarse. No lo logró. El doble asesino aludió a un supuesto pacto entre las dos mujeres y él para quitarse todos la vida, que se demostró completamente falso. No llegó a ser juzgado. Al año siguiente, en 2004, falleció en la prisión de Palma al sufrir una embolia pulmonar.
En primera instancia, Antolí asesinó a cuchilladas a su esposa María Asunción Llabrés Giménez, de 57 años, en su domicilio de la calle Bellet de Palma. Tras consumar el crimen y sin dilación condujo su Ford Mondeo color burdeos hasta la Colònia de Sant Jordi. Una vez allí, se trasladó a la calle Major, donde vivía su amante Margalida Veny Bonet, de 57 años. Era su amante, pero quería poner fin a la relación al enterarse de que él seguía casado. También la mató a cuchilladas y dejó su cadáver en la cama, como había hecho con Asunción. A su lado había dos cuchillos ensangrentados.
El doble asesinato machista de su esposa y de su amante la misma noche no hizo que se detuviera Jordi Antolí —trabajador del Psiquiátrico de baja y curandero, masajista y tarotista a tiempo parcial— y siguió conduciendo su coche hasta Palma. Al alcanzar la Vía de Cintura, se dirigió hacia un puente situado junto el Estadio Balear. Allí estrelló su automóvil contra los pilares de un paso elevado peatonal con la supuesta intención de suicidarse. Agentes de la Policía Local de Palma acudieron ante lo que inicialmente se perfilaba como un accidente.
Los agentes se toparon con la indumentaria pintoresca de Jorge Antolí. Tenía los pantalones bajados hasta las rodillas y los zapatos los había dejado junto al asiento del copiloto. Además de las contusiones que le había causado la colisión contra los pilares del puente, presentaba los nudillos ensangrentados y lesiones en el tórax.
Cuando los policías le preguntaron por el motivo de sus lesiones y de donde venía, este confesó que había matado a dos mujeres: a su esposa y a su amante. Lo trató de camuflar como una suerte de suicidio pactado. A continuación les dio los domicilios de ambas en Palma y la Colònia de Sant Jordi. De inmediato los agentes lo pusieron en conocimiento de los servicios de emergencia.
Policía Nacional y Guardia Civil se movilizaron de inmediato. Los primeros en Palma y los segundos fueron a la Colònia de Sant Jordi. Juzgados de Palma y de Manacor se encargaron del respectivo levantamiento de los cadáveres.
Jordi Florit le entregó las llaves a unos policías, que se dirigieron al número 15 de la calle Bellet. Al abrir la puerta, se toparon con el horror. El cadáver de María Asunción Llabrés estaba tendido sobre la cama, en ropa interior, con múltiples cuchilladas. Tenía una puñalada en el corazón y dos en el abdomen. Un vecino del edificio vio a salir a Jordi Antolí del domicilio sobre las doce de la noche.
Jordi Antolí fue a la casa de Margalida Veny , en el número 63 de la calle Major de la Colònia de Sant Jordi. El asesino llegó de madrugada. Ninguna de las cerraduras se encontraba forzada. Jordi habría usado la llave que tenía o bien la víctima le abrió. Ella decidió dos meses antes poner fin a la relación, al enterarse de que él seguía casado.
Al parecer, una vez dentro, Jordi Antolí le confesó a Margalida que acababa de matar a su esposa en su domicilio de Palma unos momentos antes. Margalida le habría reprendido y le amenazó con llamar a la Policía. El asesino cogió un cuchillo y la apuñaló hasta matarla. El cadáver lo dejó en la cama, como había hecho con su mujer. Tras el crimen intentó suicidarse con otra arma blanca, pero le fallaron las fuerzas. Dejó ambos cuchillos ensangrentados antes de planificar su suicidio de nuevo estrellándose con el coche. Este intento también fue fallido.
Declaración en Son Dureta
El titular del Juzgado Penal número 3 de Palma, el juez José Castro, unificó la causa por los dos crímenes. Castro se desplazó a Son Dureta para tomarle declaración y decretar su ingreso en prisión.
Nada más conocer el crimen de Asunción Llabrés, una profunda consternación se instaló en el bario de Camp d’en Serralta. «Era un matrimonio ejemplar», resaltaron algunos vecinos incrédulos al conocer el doble asesinato. Otro tanto ocurrió en la Colònia de Sant Jordi. Antolí no llegó nunca a ser juzgado. Su delicado estado de salud se agravó en prisión. Al año siguiente, en 2004, falleció como consecuencia de una embolia pulmonar.
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