Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Asistencia a una parturienta en la autopista de Alcúdia

Los padres escoltados de Alcúdia a Inca para dar a luz a su hijo: «Si no es por la Guardia Civil no hubiéramos llegado a tiempo al hospital»

Alejandra, una vecina de Alcúdia, se puso de parto la víspera de Navidad al mediodía. Su marido, Víctor, que la llevaba en su coche al hospital pidió ayuda a una patrulla de la Guardia Civil. Primero el coche patrulla y luego dos motoristas de Tráfico le abrieron camino a toda velocidad hasta el hospital de Inca. Llegaron justo a tiempo. El bebé y la madre están bien.

Xavier Peris

Xavier Peris

Palma

«No sé a qué velocidad íbamos, la verdad es que no lo miré, pero tardamos apenas siete u ocho minutos en llegar de Alcúdia al hospital de Inca. Fuimos rápido. Y llegamos justo a tiempo. Yo me bajé del coche a pedir ayuda y cuando volví con mi mujer, el bebé ya estaba naciendo. Sin la ayuda de la Guardia Civil no lo habríamos conseguido». Un coche patrulla primero y luego dos motoristas de Tráfico escoltaron al coche de la mujer, a punto de dar a luz, hasta el hospital.

El regalo de Navidad de Víctor y Alejandra, una pareja residente en Alcúdia, se adelantó unas horas. Su segundo hijo en común tenía que nacer el 1 de enero, pero Alejandra se puso de parto el miércoles, víspera de Navidad, por la mañana. Fueron juntos a dejar a su otro hijo, de dos años, en la casa de su abuela, pero cuando salían de la ciudad en dirección al hospital de Inca, el hombre se dio cuenta de que no iban a llegar a tiempo. «En cuanto salimos mi mujer rompió aguas», explica. «Había mucho tráfico y pensaba que tendría que parar en medio de la autopista y avisar a una ambulancia para que diera a luz».

Entonces les vio. En la rotonda de salida de Inca había una patrulla de la Guardia Civil realizando un control rutinario. «Me paré al lado y les grité: ¡Por favor, ayudadme a llegar al hospital! Dios mío, que no llego».

Los agentes echaron un vistazo a la parte trasera del coche, donde estaba la mujer, y se percataron de inmediato de la situación. Subieron al vehículo patrulla y le dijeron al hombre que les siguiera. Salieron zumbando con la sirenas y los luminosos encendidos.

Motoristas de Tráfico

Los guardias alertaron por radio a su central, que difundió el aviso entre las patrullas de servicio y alertó al hospital de Inca para que lo tuviera todo previsto para la inminente llegada de la parturienta. Poco después, a la altura del kilómetro 48 de la carretera de Alcúdia a Inca, tomaron el relevo de la escolta dos motoristas de la Guardia Civil de Tráfico.

«Cuando aparecieron las dos motos el coche patrulla se retiró», explica Víctor. «Uno de los motoristas se puso delante del coche, abriéndome paso, y otra detrás, cerrando el camino». Los dos con las sirenas a todo trapo mientras los agentes hacían gestos ostensibles a los conductores para que dejaran paso.

La comitiva se encontró con que en ese momento había un tráfico muy denso en la carretera de Alcúdia a Inca. «Lo guardias iban apartando los coches a su paso y de inmediato se volvía a cerrar, íbamos por en medio de los carriles, no pensaba que pudiéramos correr tanto», relata Víctor.

«No sé a qué velocidad íbamos», prosigue, «no me dio tiempo a mirarlo. Pero tengo un coche de 300 caballos, y le di todo lo podía. Y los motoristas se la jugaron. En cuestión de siete u ocho minutos llegamos a las puertas del hospital de Inca».

Y fue justo a tiempo. «Aparqué en la puerta, bajé a pedir ayuda, y cuando volví al coche el bebé ya había sacado la cabeza. Entonces vinieron corriendo los sanitarios de las ambulancias que estaban en la puerta y asistieron a mi mujer».

Todo acabó bien. En el hospital ya habían recibido el aviso de la central de la Guardia Civil y estaban preparados para prestar la asistencia. El pequeño, un niño que se llamará Víctor, igual que su padre, nació sin mayores dificultades. Tanto él como la madre se encontraban en buen estado y fueron trasladados a una habitación del hospital y al día siguiente toda la familia pudo volver a su casa en Alcúdia.

Ayer, ya superados los nervios, Víctor y Alejandra sonreían mientras recordaban la escena. «El regalo de Navidad se nos adelantó un poco», prosigue Víctor. «Estoy preparando una carta de agradecimiento a los guardias que nos escoltaron. Y va a ser una historia que tendremos para contarle a nuestro hijo. La carrera que nos pegamos para ir al hospital, y cómo fuimos escoltados por la Guardia Civil, porque si no me los llego a encontrar en la carretera, no llegamos».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents