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Tribunales

Una joven acusa a un amigo de sus padres de violarla "entre 10 y 20 veces" cuando tenía siete años en Inca

La chica asegura que el acusado abusaba de ella cuando sus padres no estaban en casa

La Fiscalía pide una condena de 12 años de cárcel, mientras el hombre niega los cargos

El acusado, ayer durante el juicio en la Audiencia Provincial de Palma.

El acusado, ayer durante el juicio en la Audiencia Provincial de Palma. / M.O.I.

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

Una joven acusó ayer en el juicio a un amigo de sus padres de violarla "entre 10 y 20 veces" en Inca cuando ella tenía siete años. La chica afirmó que el hombre se presentaba en su casa cuando sus padres no estaban. "Me llevaba a la habitación, me desnudaba y me penetraba", contó durante la vista oral celebrada en la Audiencia Provincial de Palma. El sospechoso negó tajantemente los hechos y apuntó a un móvil económico como origen de la denuncia: "Nunca la he tocado", argumentó. La Fiscalía solicita una condena de 12 años de prisión y 30.000 euros de indemnización, mientras la defensa pide la absolución.

Las violaciones habrían ocurrido entre 2013 y 2016, cuando la menor tenía entre siete y once años. El acusado, que tenía una gran amistad con los padres de la niña, se habría aprovechado de ello para cometer los abusos. «Venía a casa cuando mis padres estaban trabajando. Me llevaba a la habitación, cerraba la puerta con pestillo y me empezaba a desvestir. Me tumbaba en la cama y me penetraba», detalló la chica durante el juicio.

La joven explicó que el hombre le decía que esas relaciones eran «normales». «Me decía que todo el mundo lo hacía y que no me preocupara. Que si lo contaba podía pasarles algo a mis padres». Según su versión, las violaciones se produjeron «entre 10 y 20 veces». No contó nada hasta que, con 15 años, reveló lo ocurrido a una educadora del instituto en el que cursaba sus estudios.

Los padres de la chica afirmaron que el acusado era «como un hermano» y que mantenían una relación de gran confianza con él. «Ella estaba siempre triste y le preguntábamos, pero no nos contaba nada», señalaron. El hombre añadió que cuando el acusado iba a su casa, su hija «se metía en la habitación» y ni siquiera le saludaba.

Secuelas

Los psicólogos y técnicos del Consell que han tratado a la víctima aseguraron que su testimonio es «creíble y válido» y que los abusos sexuales sufridos le han dejado diversas secuelas, por las que todavía sigue en terapia.

El procesado, de 50 años, negó todas las acusaciones. Confirmó que fue compañero de trabajo del padre de la chica y que tenían una relación muy cercana. «Nunca la he tocado. Nunca he estado a solas con ella en la habitación. Yo no iba a su casa si no estaban los padres», alegó. El hombre apuntó a que la denuncia contra él responde a un interés económico: «La han puesto por dinero», sentenció. El juicio quedó visto para sentencia.

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