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Historia Criminal

La impunidad de Rotavella: Sospechoso de cuatro desapariciones, pero sin cadáveres que lo acusen

Investigadores de la Guardia Civil sospechan que Juan Torres Serra habría matado a todos estos hombres. De estos, tres habían dejado un papel firmado en el que permitían que el sospechoso de estos crímenes se quedara en su casa. La ausencia de sus cadáveres le han proporcionado décadas de impunidad.

Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Palma

«Estoy atado». Estas fueron las últimas palabras que se le escucharon pronunciar a Antonio Llabrés Mayrata, de 48 años, en una llamada al móvil antes de que la conversación se interrumpiera abruptamente y desapareciera para siempre. Desde entonces se perdió por completo el rastro de este vecino de Binissalem. Las alarmas saltaron entonces entre los investigadores de la Guardia Civil. El último contacto que entabló Antonio fue con el ibicenco Juan Torres Serra, conocido por Rotavella y el Pirata. Sospechoso de la desaparición de otros tres hombres en Ibiza. Los cuatro cadáveres nunca aparecieron.

Las andanzas de Rotavella se remontan al 4 de diciembre de 1997. El abogado Antonio Ferrer Juan, de 72 años, desapareció en Ibiza sin dejar rastro. Ese día llamó a su sobrino y dijo que se iba a Madrid. La Guardia Civil sospechó que nunca se fue de la isla. Juan Torres acudió al letrado y encontró en su casa un lugar donde esconderse al moverse por Santa Eulària. Dormía en su casa y se escondía cuando venía alguien. Quería que el letrado averiguara sus asuntos pendientes con la Justicia. Pero finalmente lo utilizó y le sacó dinero. Ferrer pidió seis millones de pesetas a un familiar sin más explicaciones. Los investigadores sospechan que lo hizo amenazado por Rotavella. Días después llamó para decir que ya no necesitaba el dinero. Desapareció y su rastro se perdió por completo.

Rotavella se mudó después a la casa del alemán de 41 años Thomas Egner, entre Sant Mateu y Santa Agnés. Se convirtió en su refugio. Entonces era buscado en Ibiza. Estaba estratégicamente situada para esconderse. La Guardia Civil sostuvo que este hecho está relacionado con la desaparición del germano, a finales de enero de 2018. El 23 de abril fue detenido allí. Justificó la ausencia de Egner a un supuesto viaje que había hecho a Sudamérica. Los perros y gatos de este también desaparecieron. Juan Torres, ante la ausencia de los cadáveres, fue puesto en libertad.

En 2007 hubo un tercer desaparecido en Ibiza relacionado con Rotavella. Se trataba de Francisco López Álvarez, de 60 años. Este le conoció en la cárcel de Palma, donde cumplía condena por tráfico de drogas. Antes de su desaparición había sido visto con Rotavella en la isla, en un permiso penitenciario. López supuestamente le había cedido el uso de su domicilio.

El paradero de Juan Torres Serra también se perdió hasta que su nombre volvió a estar relacionado con la desaparición de Antonio Llabrés Mayrata, de 48 años. El 23 de agosto de 2020, en plena pandemia, en la finca del Camí de Biniagual en Binissalem.

Paliza en su casa

Tras la denuncia de sus familiares por su desaparición, salió a relucir de nuevo el nombre de Juan Torres Serra, Rotavella. Antonio Llabrés le había acogido supuestamente en su domicilio. Cuando los investigadores de la Guardia Civil buscaron su nombre en la base de datos, la desaparición se consideró más que inquietante. Se trataba del cuarto hombre desaparecido relacionado con él. El primero en Mallorca, junto a los otros tres de Ibiza.

Un espectacular despliegue se activó en la finca de Llabrés. El registro se efectuó en presencia de Rotavella. Los efectivos del instituto armado removieron el terreno en busca de un cadáver. Las esperanzas de que Antonio Llabrés estuviera vivo tras contactar con el delincuente ibicenco se consideraron prácticamente nulas.

La última comunicación de la familia con Antonio Llabrés ya denotaba que algo grave le había pasado. «Estoy atado», acertó a decir antes de que la llamada se cortara. Al parecer llevaba meses recibiendo amenazas. Desde entonces no se supo más de él. Tras su detención, Rotavella fue conducido a los Juzgados de Inca, pero quedó en libertad de nuevo. Su actitud al quedar libre era altiva y chulesca. El año pasado, Rotavella recibió una brutal paliza. Tres encapuchados irrumpieron en la casa, le ataron y le golpearon con objetos contundentes. Fue conducido a Son Espases en estado muy grave.

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