Historia Criminal
El asesino del cementerio de Palma: historia completa del triple homicida, que saldrá de prisión en 2027
Bartolomé Clar asesinó a cuchilladas en 1989 a su suegra y a su cuñado, de 13 años, en Palma. En la cárcel conoció a Ana Belén Gil, una joven de 18 años condenada por matar de un tiro a su padre en Calvià en 1995. Salieron juntos de permiso en la navidad de 1996. Clar la apuñaló 33 veces en el cementerio de Palma

Policías en el cementerio junto al cadáver de Ana Belén Gil, asesinada por el autor confeso Bartolomé Clar / Miquel Massutí

La historia de Bartolomé Clar Camacho está marcada por los crímenes. Ingresó en prisión en 1989 por matar a puñaladas a su suegra y su cuñado, de 42 y 13 años, en Palma. Fue condenado a 59 años de cárcel. Allí conoció a Ana Belén Gil, que en 1995, con dieciséis años, había matado a su padre de un disparo en Calvià. Los dos salieron juntos de la cárcel con un permiso penitenciaron en la navidad de 1996. Fueron al cementerio de Palma a visitar la tumba del padre de ella. Y allí él la mató de 33 puñaladas. Sumó otra condena, de 23 años. Lleva 36 años en la cárcel y está previsto que salga en libertad en 2027. No ha vuelto a tener un permiso penitenciario.
Bartolomé Clar perpetró su primer crimen en la madrugada del 1 de noviembre de 1989 en un domicilio de la calle Manacor de Palma. Tenía entonces 20 años. Su suegra le había prohibido entrar en la vivienda donde residía con su hija, la esposa de Clar; su otro hijo, de trece años; y su nieto, hijo de Clar, de cuatro meses.
Sobre las tres de la madrugada, el joven entró en el piso tras escalar la fachada por unos tubos de desagüe. Clar sacó un cuchillo, que había cogido del domicilio de sus padres, y apuñaló repetidas veces a su suegra, de 42 años, y a su yerno, de 13, cuando intentó defenderla.
A primera hora de la mañana, Bartolomé Clar se dirigió a la Jefatura Superior de la Policía Nacional para confesar el doble crimen. Los agentes comprobaron con horror que era cierto y le detuvieron de inmediato. En el juicio posterior fue condenado a 59 años de prisión por dos delitos de asesinato y tres de detención ilegal.
Durante su estancia en la cárcel, Bartolomé Clar conoció en un taller a Ana Belén Gil. Ella cumplía condena por haber matado a su padre, al que había disparado con una escopeta de caza en su casa de Calvià en marzo de 1995. Según Clar, se hicieron novios.
Los dos obtuvieron a la vez un permiso penitenciario en las navidades de 1996 . El 22 de diciembre fueron al cementerio de Palma. Ana Belén, que tenía entonces 18 años, quería visitar la tumba de su padre, al que ella había asesinado, y él la de sus abuelos.
Entre Ana Belén y Bartolomé Clar se inició una fuerte discusión. Clar sacó un cuchillo, se abalanzó sobre la joven y le asestó 33 cuchilladas. Para rematarla, la golpeó en la cabeza con una lápida, y abandonó allí su cuerpo inerte.
Cuando se descubrió el cuerpo de la joven y Clar no regresó a prisión, se convirtió en el principal sospechoso. Su detención era una absoluta prioridad para la Policía Nacional y Guardia Civil.
En la tarde del 26 de diciembre, tras cuatro días de fuga, Clar se refugió en la iglesia de Santa Magdalena, en el centro de Palma. Un anciano sacerdote se percató de su angustia y se ofreció a oírle en confesión. El asesino le dijo que quería entregarse a la Policía, pero antes quería dar a conocer su versión. Quería hablar con un periodista.

Bartolomé Clar poco antes de entregarse a la Guardia Civil / Lorenzo
Sobre las nueve de la noche, Xavier Peris, redactor de Sucesos en DIARIO de MALLORCA, cogió el teléfono en la redacción. «Mire, soy sacerdote», le dijo la persona que llamaba. «Estoy con alguien que no quiere que le diga quién es, pero creo que a usted, como periodista, le interesaría hablar con él». Sin tener muy claro si estaba siendo víctima de una broma pesada, el redactor acudía poco después a la dirección que le facilitó el hombre, que resultó ser la casa parroquial, junto a la iglesia de Santa Magdalena. Le abrió la puerta el anciano cura y le hizo pasar al austero salón. Allí estaba el fugitivo más buscado de Mallorca, que le tendió la mano.
—Soy Tolo Clar.
—Ya lo sé.
Durante las dos horas siguientes Clar le contó su versión de lo ocurrido. Dijo que fue Ana Belén quien le atacó, y que él la apuñaló para defenderse. Sobre la medianoche el redactor y el fotógrafo Lorenzo Frau, que había acudido posteriormente a la casa del sacerdote, acompañaron a Clar a la Comandancia de la Guardia Civil para que se entregara. Frau le hizo una foto en la puerta del cuartel. Al día siguiente DIARIO de MALLORCA publicó la exclusiva: El asesino del cementerio confiesa el crimen a Diario de Mallorca y se entrega a la Guardia civil.
En el juicio, celebrado tres años después en la Audiencia de Palma, Bartolomé Clar fue condenado a 23 años de prisión, que se sumaron a la condena anterior de 59 años por el doble crimen. La sentencia establecía el cumplimiento íntegro de la pena. La junta de tratamiento penitenciario siempre se ha negado a concederle otro permiso. Está previsto que salga la calle en 2027, tras 38 años en prisión.
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