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Tribunales

El hombre que asesinó a su madre y su hermano en Manacor sufría un "trastorno delirante"

La Fiscalía considera que el acusado no era consciente de sus actos y era por tanto "inimputable", por lo que solicita su internamiento en un hospital psiquiátrico

Lo investigadores, durante la inspección en la casa del doble crimen.

Lo investigadores, durante la inspección en la casa del doble crimen. / CNP

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

El hombre que asesinó a su madre y su hermano en Manacor el año pasado sufría un "trastorno delirante" y no era consciente de sus actos, según sostiene la Fiscalía basándose en los informes médicos. El ministerio público considera que el hombre es "inimputable" y solicita que sea internado en un hospital psiquiátrico "por ser estrictamente necesario para su adecuado tratamiento y a fines de prevenir su peligrosidad criminal".

Los hechos ocurrieron entre la noche del 28 y la madrugada del 29 de abril de 2024 en el domicilio donde el acusado, de 39 años, convivía con su madre, de 82 años y que padecía un grave deterioro cognitivo, y su hermano, de 55 años y con una grave discapacidad psíquica reconocida. El procesado era el encargado de sus cuidados desde el año 2020. Aquella noche, el acusado empezó a golpear violentamente a su madre con instrumentos contundentes y cortantes hasta acabar con su vida, según detalla el fiscal en su escrito de conclusiones provisionales. Luego, arrastró el cadáver de la mujer hasta una hoguera que había preparado y lo quemó. Tras matar a su madre, el acusado atacó a su hermano, al que propinó también numerosos golpes hasta matarlo.

El hombre provocó después un incendio, utilizando varias garrafas de gasolina, en una hilera de cipreses de la finca. El fuego alertó a los servicios de emergencias y una patrulla de la Policía Nacional acudió al lugar. El acusado se enfrentó a los agentes, amenazándoles de muerte. Corrió hacia ellos con un palo prendido de fuego que utilizaba a modo de antorcha y que acabó tirándoles. También les lanzó piedras y otros objetos, hasta que fue rociado con un esprai de pimienta y quedó detenido.

Según precisa la Fiscalía, el acusado presentaba en el momento de los hechos un "trastorno delirante de larga evolución larvado no diagnosticado ni tratado, inducido por el consumo crónico de cannabis, que desemboca en un cuadro psicótico agudo". Su estado mental era de "ruptura absoluta con la realidad y caos psíquico" que anulaba completamente sus facultades y su capacidad de comprender la ilicitud de sus actos. Por ello, aunque considera que cometió dos delitos de asesinato y otro de atentado, considera que es "inimputable" y que debe ser internado en un hospital psiquiátrico penitenciario.

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