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Operación Enroque-Manso

De una plantación de marihuana a la mayor red de narcos de Baleares

En febrero de 2024 agentes de la Guardia Civil descubren cien plantas de marihuana en la casa de Llucmajor de un delincuente detenido por robos. Al investigar sus contactos confluyeron con pesquisas de la Policía Nacional sobre una organización de narcos relacionada con miembros de la mafia albanesa asentados en Eivissa. Fue el inicio de la operación Enroque-Manso, que ha desmantelado una gran estructura que copaba todos los escalafones del narcotráfico.

Stefan Milojevic, el persunto cabecilla de la organización, en los juzgados de Palma.

Stefan Milojevic, el persunto cabecilla de la organización, en los juzgados de Palma. / Ana B. Muñoz

Xavier Peris

Xavier Peris

Palma

Dicen que todo gran viaje empieza por un primer paso. En febrero de 2024 agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Algaida detienen a dos delincuentes de poca monta por una serie de robos en establecimientos. Cuando los agentes realizan un registro en el domicilio de uno de ellos, en la urbanización de sa Torre, en Llucmajor, encuentran una plantación de interior con unas cien plantas de marihuana y enganches ilegales a la red eléctrica. Así que le acusan también de un delito contra la salud pública. Los agentes solicitan permiso al juez para analizar su teléfono móvil y escudriñar sus contactos. Casi dos años después de una investigación compartida con la Policía Nacional en el más estricto secreto, con cientos de intervenciones telefónicas y vigilancias, la operación Manso-Enroque ha concluido con la desarticulación de un enorme entramado que abarcaba todos los escalafones del narcotráfico: desde sus contactos con la mafia albanesa para la introducción a través de Eivissa de cientos de kilos de cocaína y hachís, su traslado a toda Europa y en Mallorca su distribución a clanes de narcos que a su vez la vendían a los consumidores. En total, 76 detenidos y la incautación de 687 kilos de cocaína, 2.500 kilos de hachís y 1,5 millones de euros en metálico.

Los orígenes de la investigación fueron muy modestos. El análisis del terminal telefónico intervenido a un sospechoso de robos en establecimientos permite a los investigadores descubrir que presuntamente se dedicaba a distribuir droga por encargo de un hombre identificado como Carlos H.V. La vigilancia a la que someten a este individuo permite a los agentes descubrir que gestiona varias plantaciones de marihuana en viviendas y solares rústicos okupados. Se sospecha que utiliza una de estas fincas, en Llucmajor, para guardar en contenedores enterrados grandes partidas de droga. Es considerado el enlace con los jefes de la organización.

Las vigilancias que se llevan a cabo en estas fincas permiten identificar un coche a nombre de Gonzalo Márquez, un abogado considerado posteriormente uno de los cerebros de la banda y representante legal de Stefan Milojevic, líder de una banda motera y supuesto cabecilla de la organización.

Investigaciones paralelas

Tras los primeros seguimientos, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) detecta que diferentes unidades de la Policía Nacional y la Guardia Civil están detrás de las mismas personas. En agosto de 2024 se lleva a cabo una reunión. Intervienen miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Algaida y las Unidades de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional de Palma, Eivissa, Valencia y Barcelona.

En estas reuniones se vislumbra la relación de la organización asentada en Mallorca con un grupo criminal compuesto por ciudadanos albaneses afincados en Eivissa. Cuando se confirma que se trata de un mismo entramado criminal, dedicado a la introducción en Balears de grandes partidas de droga para posteriormente trasladarlas a Mallorca, la península y Europa, se decide seguir con las investigaciones de forma conjunta y coordinada. Es el inicio de la operación Manso-Enroque Bal.

Parte de la droga incautada por la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Parte de la droga incautada por la Policía Nacional y la Guardia Civil. / MANU MIELNIEZUK

Siguen meses de un trabajo silencioso. Cientos de intervenciones telefónicas y seguimientos con medios de última tecnología. Los investigadores sorprenden conversaciones de los sospechosos en las que detallan cómo se introducen las grandes partidas de droga en Eivissa. Los fardos viajan en buques mercantes y son arrojados por la noche en alta mar, con flotadores y dispositivos GPS para su localización. Los narcos locales siguen la estela de los buques en potentes lanchas neumáticas. Recogen los fardos del agua y los trasladan a sus depósitos en Eivissa. El hachís llega a bordo de lanchas, que transbordan la droga también en alta mar. Los narcos mallorquines responden ante la mafia albanesa, que coloca a sus representantes en estas operaciones para asegurarse de que no se extravía nada. Desde Eivissa, una parte de la droga llega a Mallorca, pero la mayoría va a la península oculta en camiones, y de ahí al resto de Europa.

Blanqueo de dinero

Al mismo tiempo, los jefes de la banda realizan gestiones para blanquear los ingentes beneficios que obtienen. Primero compran coches de lujo, pero tienen problemas para justificar en los bancos algunos ingresos. Luego crean sociedades instrumentales, algunas con un patrimonio inicial de 1.500 euros, con los que proyectan la compra de hoteles y restaurantes. El presunto cerebro de estas acciones es el abogado Gonzalo Márquez. En una conversación telefónica con él, Milojevic se burla de los polícías: «Si supieran que la sede de la organización está en el Paseo Mallorca...» (en referencia a su despacho). Lo sabían. Sus actividades son analizadas al milímetro por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía.

Armas intervenidas a los detenidos en la operación Enroque-Manso.

Armas intervenidas a los detenidos en la operación Enroque-Manso. / MANU MIELNIEZUK

Mientras tanto, la banda exhibe una gran capacidad para enfrentarse a los investigadores. Milojevic descubre una baliza de seguimiento en uno de sus coches y hace que un mecánico examine el resto. Llegan a colocar dispositivos GPS en vehículos policiales para tenerlos controlados, y cuentan con la supuesta complicidad de un inspector jefe de la Policía, que les informaría de las investigaciones, y colocan a uno de sus cómplices en la Policía del Puerto.

El riesgo de filtraciones precipita la operación, que se inicia el 11 de agosto. Son arrestadas una decena de personas, entre ellas los considerados principales miembros de la trama: Milojevic y Márquez . También son detenidos el inspector de Policía y el agente de la Policía Portuaria. A lo largo de los meses siguientes se suceden nuevas fases contra los escalafones inferiores del narcotráfico, desde Son Banya a Manacor, hasta alcanzar los 76 detenidos.

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