Expertos achacan a una imprudencia el accidente de avioneta de Sóller
Veteranos pilotos coinciden en el riesgo que supone realizar acrobacias a baja altura sobre el mar
«Te tienes que asegurar de que hay espacio para recuperar el vuelo horizontal, no se puede forzar tanto el límite»

DM

«Cuando haces una maniobra como un looping (en la que la aeronave traza un círculo en el aire) tienes que asegurarte de que tienes margen para recuperar el vuelo horizontal. No puedes forzar tanto el límite, porque el más mínimo error supone la muerte». Jaime Bosch y Joan Socías, dos veteranos pilotos, comparten la apreciación.Y los dos saben de lo que hablan. El primero es monitor de vuelo, el segundo fue cinco veces campeón de España de acrobacia aérea. Ambos reiteran que es demasiado pronto para saber qué provocó el accidente del sábado en el Port de Sóller, en el que murió un ciudadano estadounidense de sesenta años y su hijo, de trece. Pero también han visto vídeos de las evoluciones del aparato en las horas previas y coinciden: «En alguna de las maniobras apuraba demasiado».
Jaime Bosch, piloto de helicóptero e instructor de vuelo, explica que la normativa marca una altura máxima para esta clase de vuelos, para no interferir con aviones comerciales, pero no la mínima, que queda al criterio del piloto. «La cuestión es que si tienes algún problema a mil pies, tienes la posibilidad de reaccionar. Si te pasa a diez metros de altura el impacto es seguro». Bosch ha visto algunos vídeos en los que se ve la evolución de la avioneta antes del accidente. «Lo vi muy justo», comenta, «quizá por el hecho de ser un piloto tan experimentado, porque a veces el exceso de confianza es tan peligroso como la inexperiencia».
Joan Socías, cinco veces campeón de España de acrobacia aérea y propietario del aeródromo de Son Albertí, coincide en la apreciación. «He visto un vídeo en el que hacía un tonel y salió un poco apurado. Cuando haces una maniobra vertical te tienes que asegurar de que tienes margen para recuperar el vuelo horizontal, no puedes forzar tanto el límite».
Los dos pilotos coinciden en el problema añadido que supone volar sobre el mar. «Con una superficie plana pierdes las referencias, que son esenciales en un vuelo visual, y no sabes a qué altura estás». Esta circunstancia, unido a un exceso de confianza en un aviador tan experimentado, podría a su juicio explicar el accidente.
La investigación oficial del accidente se prolongará previsiblemente varios meses. Primero será necesario recuperar los restos de la avioneta, sumergidos a unos cien metros del Port de Sóller y a unos treinta metros de profundidad. Aquí Bosch apunta otro dato: el estado de las hélices permitirá determinar si el motor de la avioneta estaba en marcha, y confirmar si sufrió un fallo mecánico o se trató de un error humano.
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