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Maltrato animal

Condenado a tres meses de cárcel por tirar a una chihuahua viva a un contenedor de basura

La perrita 'Pepita' estuvo confinada en una jaula, sin comida, ni bebida y entre heces hasta que su dueño la arrojó a la basura en una bolsa

‘Pepita’, al ser rescatada. | D.M.

‘Pepita’, al ser rescatada. | D.M.

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Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Palma

Sin comida ni bebida, confinada permanentemente en una jaula y entre sus heces. De esta infernal manera mantenía un hombre a su pequeña chihuahua ‘Pepita’ en su domicilio de Sant Joan hasta que decidió tirarla a un contenedor. Por fortuna una persona vio moverse al pequeño animal y se lo entregó a la veterinaria Marta Gallego de Inca. Esta logró poner al pequeño can a salvo y logró que se restableciera. El propietario fue condenado este martes en un Juzgado de Vía Alemania por maltrato animal.

Los hechos que se juzgaron este martes en el Juzgado de lo Penal número 4 de Palma tuvieron lugar en fechas anteriores al 19 de mayo de 2022. 'Pepita' vivía en un calvario permanente debido a las pésimas condiciones en las que mantenía su dueño a esta pequeña chihuahua. Sin apenas comida ni bebida y con una evidente atrofia muscular y de sus articulaciones al no sacarla nunca de una jaula. El can estaba en un evidente estado de abandono hasta que su propietario decidió desprenderse de la perrita de una forma abrupta y sin la menor contemplación.

La chihuahua 'Pepita', recuperada tras ser atendida por una veterinaria.

La chihuahua 'Pepita', recuperada tras ser atendida por una veterinaria. / D.M.

Así la cogió y la metió en una bolsa antes de arrojarla a un contenedor de basura de Sant Joan. No obstante 'Pepita' tuvo la inmensa fortuna de que una persona reparara en ella. Se trataba de un animalista de Baldea. Al ver moverse un bulto sospechaba que se podría tratar de un gato, debido a que muchos dueños desaprensivos se negaban a esterilizar a sus mascotas y optaban por tirarlas como si de un desperdicio se tratara. El propietario de la perrita fue identificado y denunciado por un presunto delito de maltrato animal.

Al descubrir que se trataba de una pequeña chihuahua, el animalista actuó en consecuencia. Se puso en contacto con la veterinaria Marta Gallego de clínica Animal Dharma de Inca. La facultativa obró el milagro y logró que 'Pepita' se restableciera. Su estado de anemia aguda y depresivo fue sustituido, después de unos intensos cuidados, por un comportamiento jovial.

El fiscal pedía inicialmente para el acusado una pena de nueve meses de prisión por un delito de maltrato animal. No obstante el procesado y la fiscal alcanzaron un acuerdo de conformidad por el que la pena se rebajó a tres meses de cárcel, que no cumplirá con la condición de que no cometa ningún delito en los próximos dos años.

Familia de acogida

La resolución también establecía para el procesado la total prohibición de tener animales domésticos o de cualquier trabajo relacionado con ellos durante un año La sentencia fue dictada ‘in voce’ después de que ambas partes hubieran formalizado el acuerdo de conformidad. La perrita ‘Pepita’ se encuentra actualmente en buen estado con una familia de acogida.

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