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Tribunales

Siete condenados por acosar a un okupa para que se fuera de un piso en Calvià

Los acusados pagarán multas por un delito de coacciones por bloquear el acceso a la vivienda y cambiar la cerradura para recuperar el control

Los siete condenados, en el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma.

Los siete condenados, en el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma. / M.O.I.

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Palma

Siete personas han sido condenadas por acosar a un hombre que vivía como okupa en un apartamento de Palmanova (Calvià) para recuperar la vivienda. Los acusados deberán pagar multas por un delito de coacciones por hostigar al perjudicado montando un control de acceso en el edificio durante tres días y molestando a los clientes de su bar para finalmente irrumpir en el piso y cambiar la cerradura para hacerse con ella. Además, deberán indemnizar al hombre con 8.500 euros. Los condenados son la entonces dueña de la vivienda, el nuevo propietario, un abogado y el administrador y varios trabajadores de una empresa que realizó las labores para conseguir desokupar el inmueble.

El caso tiene su origen en agosto de 2019. El perjudicado firmó un contrato de opción de compra de un apartamento con uno de los dos propietarios del inmueble, para lo que entregó 15.000 euros en concepto de arras. La venta debía cerrarse en un plazo de 60 días, pero el contrato no llegó a formalizarse porque la dueña alegó que tenía problemas con el otro propietario. Aunque había permitido al afectado ocupar la vivienda y realizar obras de mejora, la situación derivó en un litigio.

Casi tres años más tarde, en marzo de 2022, un empresario suscribió un nuevo contrato de reserva de compra del apartamento, en el que se hacía constar el conflicto con el okupa. La dueña y el nuevo comprador recurrieron entonces al dueño de una empresa del sector náutico para que hiciera lo posible para echar al hombre que residía en la vivienda.

«Control de acceso»

Siguiendo este plan, a primera hora de la mañana del 26 de marzo de 2022, este empresario, cuatro de sus empleados y un abogado se presentaron en la puerta de la vivienda y montaron un «control de acceso» para impedir que el okupa entrara en el apartamento donde estaba viviendo. Intentaron que firmara un documento donde renunciaba al apartamento a cambio de que le dejaran llevarse sus cosas, pero el hombre no quiso.

Ante su negativa, los acusados estuvieron allí tres días seguidos, haciendo turnos. Además, merodearon por el bar que regentaba el hombre en esa misma calle y molestaron a sus clientes. Durante ese periodo, cambiaron la cerradura del piso y entraron en él. Acabaron consiguiendo que se marchara del inmueble, pero fueron denunciados.

En el juicio, los siete procesados reconocieron los hechos y aceptaron pagar multas de entre 90 y 180 euros e indemnizar al perjudicado con 8.500 euros.

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