Desmantelan un 'taller de joyería clandestino' en un piso de Palma donde manipulaban 1.000 alhajas robadas
La fundición del metal a 1.000 grados en un edificio de cinco plantas ponía en serio peligro al resto de los vecinos

Guillem Bosch

Un piso de Palma había sido habilitado como una suerte de 'taller de joyería clandestino' para fundir el oro de un millar de joyas robadas de oro y diamantes, valoradas en más de 500.000 euros, y confeccionar otras piezas. Al realizar la fusión a más de mil grados en un edificio de cinco plantas y en proximidad de botellas de buceo y bombonas de butano ponía también en serio peligro al resto del vecindario. La Guardia Civil ha detenido el miércoles a este delincuente, de Europa del Este, por presuntos delitos de receptación, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.
Este individuo se encontraba en estrecha relación con otros tres delincuentes, uno magrebí y dos de Europa del Este, que le suministraban las joyas robadas. A estos se le atribuye la participación en al menos 16 robos en chalés de distintas zonas de Mallorca. Causaron serios estragos al robar en lujosas residencias de Marratxí, Port d'Andratx, Palma, Calvià y Cala Rajada, entre otras. Investigadores del Grupo de Patrimonio de la Unidad de la Policía Judicial de la Guardia Civil, con apoyo del Área de investigación del Pont d'Inca, ya les detuvieron el pasado mes de diciembre por presuntos delitos de robo con fuerza. Uno de ellos había cumplido una condena de 17 años por asesinato y tenía prohibida la entrada a varios países europeos.
A raíz de estas pesquisas, la Guardia Civil activó la operación Orada/Swiper que se tradujo en la detención de estos escurridizos ladrones. Efectivos del instituto armado les detuvieron en domicilios de Cala Major y de Génova, en Palma. Numerosos efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) Guardia Civil irrumpieron de manera sorpresiva en sus viviendas. Estos se preparaban entonces para perpetrar una oleada de golpes en viviendas de lujo, aprovechando la ausencia de moradores al desplazarse con motivo de las fiestas navideñas. Al ser puestos a disposición judicial, el juez decretó entonces prisión incondicional para los tres detenidos.
Desmantelan un 'taller de joyería clandestino' en un piso de Palma donde manipulaban 1.000 alhajas robadas / Guardia Civil
No obstante las pesquisas de los investigadores del Grupo de Patrimonio de la Policía Judicial, con el apoyo del área de investigación de la Guardia Civil del Pont d'Inca, mantenían vivas las sospechas de que estos contaban con la ayuda de un cómplice. Este se encargaría de dar salida a las numerosas joyas robadas, en torno a un millar de piezas valoradas en más de 500.000 euros.
Tras recabar numerosos indicios sobre el paradero de estas joyas robadas y que no habían sido recuperadas en la actuación que condujo a la detención de los tres presuntos ladrones, en la operación Orada/Swiper, averiguaron que muchas de estas piezas habían sido vendidas por un mismo individuo. Este sujeto residía en un domicilio de Palma, situado en un edificio de cinco plantas de la carretera de Valldemossa próximo a Corea, donde había instalado su particular 'taller de joyería' para manipular las piezas robadas. A través de un discreto dispositivo de vigilancia, averiguaron que este mantenía estrechos contactos con otros grupos criminales dedicados a los robos con fuerza en domicilios.
Una vez que solicitaron la correspondiente orden judicial de entrada y registro, los investigadores de la Guardia Civil irrumpieron en el domicilio. Una vez allí, intervinieron un millar de joyas y piezas de oro valoradas en más de 500.000 euros. También hallaron 10.120 euros en efectivo y numerosos relojes. Entre su material encontraron analizadores de oro y varios detectores de metales.
Moldes para joyas nuevas
Una habitación de su domicilio es la que había habilitado como 'taller de joyería clandestino'. Allí se dedicaba a la manipulación, despiece y fundición de las joyas robadas que le proporcionaban para su posterior venta en el mercado negro. El oro fundido lo vertía en moldes para fabricar otras piezas. Le administraba ácido bórico para sacar lustre al metal y que parecieran nuevas o también hacía lingotes con dicho metal.
Al utilizar los sopletes con bombonas de butano y otros materiales de fácil combustión, convertía su labor en altamente peligrosa. Muy especialmente en caso de deflagración o de una combustión accidental. De hecho el riesgo era extensivo a todos los vecinos del edificio de cinco plantas donde residía. A continuación este individuo fue detenido y puedo a disposición judicial.
A tenor del gran volumen de joyas intervenidas, los investigadores de la Guardia Civil las están analizando para tratar de determinar su procedencia. Algunas de ellas disponen de nombre y fechas, con lo que se podría localizar al dueño o los familiares poseedores de la pieza. En otros casos, el receptador borraba la inscripción con una máquina para evitar que se pudiera seguir su rastro. Los agentes del instituto armado encargos del caso se plantean ponerse en contacto con las posibles víctimas para averiguar si estas alhajas se las habían robado.
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