Detienen a un taxista en Playa de Palma por utilizar tarjetas de crédito robadas

La ladrona robaba las carteras a turistas mediante el 'hurto amoroso' bailando y abrazándose a las víctimas y el conductor de transporte público las pasaba por el datáfono

Comisaría de la Policía Nacional de la Playa de Palma.

Comisaría de la Policía Nacional de la Playa de Palma. / DM

Lorenzo Marina

Lorenzo Marina

Un taxista de Palma hacía cargos en su datáfono con tarjetas robadas que una compinche sustraía a turistas en la Playa de Palma. El conductor llegó a pasar hasta 18 veces los medios de pago para hacer pequeños cargos de 20 a 40 euros, que alcanzaron un montante de casi mil euros. Agentes de la Policía Nacional detuvieron el martes a este taxista de mediana edad, de nacionalidad española por un presunto delito de estafa.

La investigación policial partió de la Comisaría de la Policía Nacional de la Playa de Palma después de recibir la denuncia de un turista alemán, al que una mujer le había robado la cartera. Esta había utilizado la técnica del 'hurto amoroso' para facilitar el acercamiento a la víctima. Esta se aproximaba bailando o le daba un abrazo, pero su verdadero objetivo era sustraer la cartera del afectado. En esta ocasión a este hombre le desaparecieron tres tarjetas de crédito y 500 euros en efectivo, que portaba.

Tras interponer el afectado la correspondiente denuncia, los investigadores de la Policía Judicial detectaron que se habían hecho numerosos cargos con las tarjetas robadas al turista germano en un mismo datáfono. Este había hecho cargos con hasta cinco tarjetas distintas, entre ellas las sustraídas al denunciante alemán.

Investigación abierta

El taxista llegó a efectuar 18 cargos de entre 20 y 40 euros por un importe total de casi mil euros. Después de recabar todos estos datos, los investigadores de la Policía Nacional detuvieron a este conductor de transporte público por un presunto delito de estafa. La investigación continúa abierta para identificar y detener a la ladrona especialista en sustraer las carteras a los turistas mediante la técnica del 'hurto amoroso'.