Dos vecinos alertaron a los bomberos poco antes del derrumbe en Santa Catalina: "¡Mamá, la viga baja!"

Ocho personas tuvieron que ser desalojadas ayer por la noche tras venirse abajo parte del techo de la planta baja

Así se ha derrumbado parte de un primer piso de un edificio en Santa Catalina

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Dos jóvenes que residen en el edificio de la barriada palmesana de Santa Catalina donde ayer se produjo un derrumbe alertaron a los bomberos y el resto de residentes en la finca poco antes del suceso. Ambos estaban en su vivienda de la planta baja cuando detectaron que la estructura empezaba a ceder. "Mis hijos me llamaron y me dijeron: 'Mamá, la viga baja", cuenta Maria Roig, residente en el inmueble. Unos minutos más tarde, parte del techo de la cocina cayó. No hubo que lamentar heridos.

Los servicios de emergencias acudieron al lugar y, tras comprobar que no había víctimas y que todos los vecinos habían salido ya de sus casas, revisaron la situación.

Precintada

Como medida preventiva, los bomberos decidieron precintar la finca hasta que los técnicos revisen la situación. De los ocho afectados, siete pudieron instalarse en domicilios de familiares y allegados. Los servicios sociales se hicieron cargo de una anciana de 70 años.

El derrumbe se produjo hacia las nueve de la noche del jueves en el número 34 de la calle Antich, en Santa Catalina. Según ha explicado Roig, hace "dos años" alertó a la dueña del edificio de que podía producirse un derrumbe. "Incluso le envié un burofax", afirma. Sin embargo, sostiene que no obtuvo ninguna respuesta para hacer frente al problema.