Derrumbe en Santa Catalina

«Hace un año ya dije que mi casa se caía»

Técnicos de Urbanismo y Bombers del Ayuntamiento de Palma precintaron el edificio tras el desplome de parte del techo de la cocina de la planta baja

Maria Roig y su hijo mayor Jaume, ante la puerta de su casa en la calle Antich.

Maria Roig y su hijo mayor Jaume, ante la puerta de su casa en la calle Antich. / B.RAMON

El desplome de parte del techo de la cocina de la planta baja del edificio situado en el número 34 de la calle Antich, del barrio palmesano de Santa Catalina, era un desastre anunciado. «Hace un año y medio ya le dije a los dueños que mi casa se caía y había peligro de derrumbe inminente. Incluso les mandé un burofax», afira Maria Roig, inquilina en la planta baja junto con dos hijos. Los hechos acaecidos anteayer le dieron la razón.

«Hace un año ya dije que mi casa se caía»

Bombers de Palma, ante la puerta precintada del edificio de la calle Antich. / L.MARINA

Sobre las nueve de la noche del jueves, el desplome se materializó. Un total de seis personas fueron desalojadas y, por fortuna, no hubo que lamentar víctimas. No obstante todo el edificio está precintado y los moradores solo pudieron recoger este viernes algunos de sus efectos personales acompañados por bomberos.

«Hace un año ya dije que mi casa se caía»

Estado en el que ha quedado el techo de la cocina de la vivienda tras el derrumbe. / DM

El hijo menor de Maria Roig, Martí, fue el que dio la voz de alarma. El joven de 20 años fue a buscar a su hermano mayor, Jaume, de 24 años para advertirle del peligro. «Me avisó y me dijo que caían trozos de pared de la cocina», apunta el primogénito.

Burofax a los dueños

Cuando Jaume fue a la cocina, el principio del derrumbe se perfilaba ante sus ojos. «Vi que la viga de madera estaba doblada. Dije que no entrara nadie en la cocina y fui corriendo al piso de arriba a avisar al vecino, pero en tan solo diez minutos, la mitad del techo de la cocina se vino abajo», explica.

Maria Roig, la madre, recogió este viernes algunas pertenencias en el inmueble acompañada por bomberos de Palma. Hace año y medio ya vaticinó lo que iba a ocurrir. Sus reiteradas advertencias cayeron en saco roto y el jueves comprobó cómo se hacían realidad.

«Fui a ver a un abogado y él buscó un arquitecto. Entonces ya dijeron que había un peligro de derrumbe. Seguí su consejo y mandé un burofax a los dueños para comunicárselo», subraya. Pese a este advertencia, los propietarios no adoptaron medida alguna para asegurar la estructura.

Técnicos de Urbanismo y Bombers del Ayuntamiento de Palma se personaron este viernes en el edificio del número 34 de la calle Antich. Las conclusiones que extrajeron los expertos, después de un minucioso examen, coincidieron con la apreciación que ya había hecho el especialista consultado por la inquilina Maria Roig.

El dictamen fue contundente. La planta baja debería ser demolida en su totalidad debido a los problemas irreversibles que presentaba y que se pusieron de manifiesto con el derrumbe parcial del techo de la cocina. Mientras que los pisos superiores debian ser apuntalados para evitar su desplome.

De las seis personas que residían allí solo una mujer de 70 años requirió la ayuda de los servicios sociales municipales, al no contar con otro sitio adonde ir. Mientras que el resto ha encontrado alojamiento en casas de familiares y amigos. En el caso de la familia de la planta baja, esta se ha puesto en contacto con los propietarios del inmueble «para que nos den una solución".

Este edificio de Santa Catalina e es un ‘rara avis’. Todos los inmuebles que le circundan son de alquiler turístico.