Testigos relatan el miedo que generó la mujer que atacó a curas en Palma

La acusada, durante el juicio.

La acusada, durante el juicio. / B. Ramon

EP

 Varias personas que han testificado este martes en el juicio contra la mujer de 50 años acusada de insultar y agredir a sacerdotes en diferentes iglesias de Palma han coincidido en declarar que la actitud de la procesada generó un clima de miedo entre religiosos y feligreses.

Distintos testigos han indicado asimismo que les resultaba evidente que la acusada, diagnosticada de trastorno psicótico y en prisión provisional desde febrero de este año, tenía alteradas sus facultades mentales.

Más de veinte 'ataques' entre 2018 y 2021

La procesada, que al contrario que el lunes ha comparecido en la segunda jornada del juicio sin las manos engrilletadas, se enfrenta a peticiones de pena por parte de la Fiscalía que suman casi 6 años de prisión y 18 años de internamiento psiquiátrico por delitos de amenazas, maltrato, daños, lesiones, robo con violencia e intimidación y atentados contra los sentimientos religiosos.

Le atribuye casi una veintena de episodios de violencia e intimidación a sacerdotes, sacristanes y fieles ocurridos de finales de 2018 a 2021 en distintas iglesias de la capital balear y también fuera de los templos.

Uno de los curas, que oficiaba en la iglesia de Sant Jaume, ha explicado que en varias ocasiones protagonizó incidentes durante oficios religiosos en este templo, aunque él nunca interrumpió la celebración.

"Que nos deje de hostigar"

Sin embargo, otro religioso ha indicado que en su caso sí tuvo que detener al menos en una ocasión la misa que dirigía en la iglesia de Sant Joan de Malta porque la acusada irrumpió en el templo con gritos e insultos.

Un sacerdote que también ha relatado episodios similares, que fue objeto de agresiones y que vivió con "miedo" la reiteración de las acciones de la mujer ha apuntado que nunca presentó denuncia y que no quiere que sea castigada por estos hechos porque considera que sufre un trastorno mental. "Simplemente, que nos deje de hostigar", ha apuntado.

Sin embargo, otras presuntas víctimas de la conducta agresiva de la mujer, que solía rezar en latín y maldecir que quienes le recriminaban su actitud, han sostenido a preguntas de la Fiscalía y la defensa que desean que sus actos tengan un castigo penal.