Dos años después de que la exmujer de Diego 'El Cigala' denunciara al cantante por golpearla y maltratarla también psicológicamente, el juzgado de violencia sobre la mujer número 1 de Jerez de la Frontera (Cádiz) ha terminado su investigación y ha tomado una decisión respecto al artista, según ha podido saber CASO ABIERTO, el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.

La jueza Raquel López-Vizcaíno tomó declaración a la mujer, que tiene dos hijos en común con El Cigala, de 5 y 6 años, y que dejó su trabajo y a su familia en Jerez para marcharse a vivir con el cantante a República Dominicana y cuidar allí de los niños mientras él desarrollaba su carrera artística. La magistrada ha tenido en cuenta, además, las fotografías y las conversaciones de Whatsapp que ella aportó junto a su denuncia para acreditar los malos tratos a los que la sometió el artista durante cuatro años, según su denuncia, que adelantó CASO ABIERTO. Durante la investigación del caso, la jueza también ha tomado declaración a varios familiares y amigos de la pareja, que han corroborado la denuncia de la víctima. 

Tres delitos

Con todos esos datos y, tras escuchar la versión de El Cigala, la jueza ha emitido un auto, al que ha accedido este medio, con el que concluye su investigación y en el que acusa al artista de tres delitos tras encontrar "indicios racionales bastantes" de criminalidad contra él. Así, propone que El Cigala sea juzgado por un posible delito de maltrato habitual contra su exmujer, otro de vejaciones continuadas y un tercero de maltrato, agravado por el hecho de haberlo cometido en el domicilio familiar. 

"De las diligencias practicadas ha quedado indiciariamente acreditado que durante su relación, Ramón Jiménez Salazar (El Cigala) se dirigía a su pareja con expresiones como 'puta, desgraciada, cómete mis mierdas, me cago en tus muertos', en el domicilio familiar y en presencia de sus hijos menores de edad", concluye la jueza en su auto. "Con la finalidad de someter la voluntad de su pareja, el acusado la asfixiaba económicamente, privándole del sustento económico para ella y para sus hijos", añade. 

"Ha quedado indiciariamente acreditado que Ramón Jiménez Salazar (El Cigala) se dirigía a su pareja con expresiones como 'puta, desgraciada, cómete mis mierdas, me cago en tus muertos'... en presencia de sus hijos", concluye la jueza

La magistrada considera que hay pruebas de que El Cigala "amenazaba a su pareja con echarla de casa y con quitarle a sus hijos para conseguir que ella se aquietase a sus peticiones" y "prevaliéndose de su superioridad económica, controlaba a la mujer para evitar que ella pudiera abandonarlo y volver a España con sus hijos".

Además, acusa al artista de agredir físicamente a su expareja "entre los años 2017 y 2020, con golpes y zarandeos". La resolución judicial destaca cuatro episodios graves de violencia: el primero de ellos tuvo lugar en una habitación del hotel Guadalete de Jerez, en 2017, durante una discusión en la que, según el auto, El Cigala "le propinó una bofetada" a su entonces mujer.

Imágenes aportadas por la exmujer de 'El Cigala' en el juzgado para acreditar las agresiones denunciadas. CASO ABIERTO /

Poco después, en agosto de ese mismo año, durante una pelea que la pareja tuvo en el aeropuerto de Punta Cana, él la "cogió por un brazo y la zarandeó fuertemente". La tercera agresión y la más grave, según la denuncia de la mujer, ocurrió en julio de 2018 en un hotel de Barcelona cuando "ella le recriminó una posible infidelidad" y el cantante le respondió "propinándole golpes y patadas por todo el cuerpo". La exmujer de El Cigala declaró que el artista tenía entonces "serios problemas con las drogas" y solían discutir por ese motivo. Durante una de esas discusiones, en noviembre de 2020, él llegó a "agarrarla por el cuello", tal y como recoge el auto de la jueza.

Niega los hechos

El Cigala niega todos los hechos y ha recurrido el auto de la jueza ante la Audiencia de Cádiz. Un equipo médico forense de la Unidad de Valoración Integral de Violencia de Género (UVIVG), perteneciente al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cádiz, examinó al cantante el pasado agosto para determinar si presenta los rasgos propios de un maltratador. Ante la doctora, El Cigala afirmó: "jamás en mi vida le he puesto una mano encima a la madre de mis hijos". Culpó a su expareja de los problemas en su relación e incluso aseguró que la víctima era él: "yo sufría maltrato psicológico (…) Cuando yo llegaba de un viaje quería un buen recibimiento, pero ella solo me hacía reproches, decía que no la llamaba y me amenazaba con destruir mi carrera".

La jueza también ordenó que los especialistas de la UVIVG entrevistaran a la exmujer de El Cigala. Durante la exploración, la mujer explicó que ella y sus hijos "vivían en un ambiente de drogas y miedo" durante su relación con el artista. "Me insultaba, siempre me amenazaba con abandonarme, si yo no hacía lo que él quería se iba. Cuando le plantaba cara, me agredía (…). Yo me tapaba las lesiones hasta que se me iban. Él era muy celoso, me controlaba en todos los sentidos… Una vez me pegó con un pan en la cabeza porque llevaba los labios pintados de rojo y un pantalón ajustado. A nivel laboral, no me dejaba trabajar, me quería tener ahí para cuidarlo, es un gitano machista (…) Yo tengo carácter, pero empecé a callarme para no pelear".

"Me iba a quitar a los niños"

La exmujer de El Cigala afirma que decidió poner fin a esa situación cuando, en 2021, ella sufrió un problema de salud y tuvo que regresar a Jerez para someterse a una intervención quirúrgica: "Tuve muchas llamadas y mensajes de él presionándome para que volviera a Punta Cana. Yo estaba recuperándome aún de la operación y él me insultaba y decía que como gitana me tenía que ir con él para cuidarlo, que como no me fuera con él me iba a quitar a los niños. Yo lo bloqueé del móvil". Decidió denunciarlo: "Ya no podía seguir en ese ambiente, sobre todo no quería ese ambiente para mis hijos, así que reventé, no podía más y quería contar lo que pasaba".

Con estas dos versiones, los peritos elaboraron un informe y lo enviaron a la jueza del caso. En él concluyen que "el reconocimiento practicado (a El Cigala y a su exmujer) no arroja suficientes datos compatibles con un proceso de violencia de género, entendido como proceso de dominio del hombre sobre su pareja femenina, más allá de las agresiones objeto de denuncia". Si bien, los expertos matizan que "la ausencia de una dinámica característica de violencia de género no excluye la posible ocurrencia de conductas agresivas por parte del denunciado hacia la denunciante".

Orden de alejamiento

La jueza sí ve pruebas suficientes contra El Cigala y propone mandarle a juicio. Mientras llega ese momento, la magistrada ha decidido prorrogar la orden de alejamiento que el cantante tiene respecto a la mujer, cuya declaración es, según la Fiscalía, "coherente y sin fisuras, extensa", y llena de "detalles esenciales sobre los hechos denunciados y también periféricos y detalles que describen una situación de insultos y menosprecios constantes”. La Fiscalía y la jueza creen que El Cigala sometió a su exmujer a "una situación de aislamiento y asfixia económica que provocó que ella regresara a Jerez junto a su familia". 

La Fiscalía ya alertó hace meses en un escrito de la "situación de vulnerabilidad" que sufría la mujer tras denunciar los malos tratos, "dada la dimensión pública del investigado y el entorno que le rodea". También advirtió sobre la actitud de El Cigala y su falta de arrepentimiento, después de que el entorno del artista "intentara coaccionar" a la mujer "para que desista en su denuncia".

Para tomar su decisión, la jueza también ha tenido en cuenta los mensajes de Whatsapp que El Cigala y su expareja intercambiaron durante su relación y que ella aportó como prueba, junto a varias fotografías que la mujer se habría hecho tras ser agredida por el artista y en las que tiene heridas en la cara y los brazos.

En una de esas conversaciones, fechada en 2019, la mujer se expresaba así en un mensaje enviado a su entonces pareja: "Alguien que te quiere no hace lo que tú hiciste y ni te arrepientes. Encima te pido perdón yo, esperando que volvieras en ti y reflexionaras, pero no quieres. Nadie lo sabe, he estado con mangas largas hasta que se me quitaron los moratones. Y nadie lo sabrá, me da mucha tristeza y mucha vergüenza porque no tiene ninguna justificación lo que hiciste".

El 016 es el teléfono de atención a las víctimas de violencia machista.