Juicio a la mujer asaltante de iglesias: «Entró en el Obispado y empezó a gritar: ¡Eres el demonio, arderás en el infierno!»

Una quincena de testigos narran en el juicio los ataques y agresiones de una mujer en varias iglesias y centros religiosos de Palma durante tres años - La acusada, que sufre una enfermedad mental y está presa, se acoge a su derecho a no declarar

La mujer acusada, ayer durante el juicio en la Audiencia Provincial.

La mujer acusada, ayer durante el juicio en la Audiencia Provincial. / B. Ramon

Marcos Ollés

Marcos Ollés

Una quincena de religiosos desgranó ayer en el juicio los ataques y agresiones de Merlinda M.D. sufridos durante tres años en iglesias, parroquias y otros centros de Palma. La mujer, de 50 años y que ha sido diagnosticada de enfermedades mentales, provocó un sinfín de incidentes en diversos recintos católicos entre 2018 y 2021, cuando fue encarcelada. «Entró en el Obispado y empezó a gritar: ¡Eres el demonio, arderás en el infierno!», relataron algunos testigos. Varios de los religiosos explicaron que sufrieron diversas agresiones físicas y que la acusada solía interrumpir las misas y otros actos con «insultos» y «gestos obscenos», atemorizando a los feligreses. «Parecía que como si disfrutara haciendo sufrir a la gente», afirmó uno de los testigos. La Fiscalía imputa a la mujer 25 delitos por los que reclama cinco años y medio de prisión y 18 de internamiento psiquiátrico.

La acusada, en prisión preventiva desde febrero, no quiso responder a ninguna pregunta de la fiscalía, la acusación particular que ejerce el Obispado ni su propia defensa. Por recomendación de la Policía, pasó todo el juicio con las manos esposadas. «Supongo que es por el mismo tema de la iglesia. No quiero declarar nada», respondió cuando el presidente del tribunal le preguntó si sabía por qué iba a ser juzgada.

Varios de los religiosos agredidos, ayer antes de declarar en la vista. | B. Ramon

Varios de los religiosos agredidos, ayer antes de declarar en la vista. / B. Ramon

Un empleado del Obispado declaró que la mujer se presentó allí en noviembre de 2018. «Pidió ver al vicario general, le dije que debía pedir cita y se negó a marcharse. Tuvo que venir la Policía a desalojarla. Volvió poco después, se puso a aporrear una puerta y gritaba: ¡Eres el demonio! ¡Arderás en el infierno!», contó. El párraco de Sant Sebastià aseguró que sufrió un «continuo acoso». «Entraba en las celebraciones, hacía gestos obscenos, insultaba a los feligreses, se subía al altar... En varias ocasiones me ha pegado por la calle», contó. El rector de la iglesia del Socors explicó que la mujer le dio un mordisco en un brazo y que en una ocasión provocó un altercado durante un acto litúrgico. También dijo haber recibido un puñetazo en la espalda. El ex sacristán de Santa Eulàlia, que padece una discapacidad intelectual, narró que la mujer solía acudir al templo para «interrumpir la misa» y que sufrió en sus carnes diversos ataques. «Me escupía, me perseguía por la calle y amenazaba con hacerme daño. He acabado en tratamiento psiquiátrico», afirmó. Los testigos coincidieron en señalar que Merlinda M.D. lanzaba expresiones insultantes y anticlericales en sus visitas a los templos.

La educadora de la prisión que ha tratado a la mujer detalló que acumula ya 13 expedientes disciplinarios y tiene 390 días de sanciones acumulados. «Tiene conductas potencialmente agresivas que dificultan la convivencia en el módulo. No se quiere relacionar y amenaza al resto de reclusas y al personal. No hace nada salvo leer la Biblia», afirmó.

El juicio continuará hoy con la declaración de más testigos y el médico forense, determinante para fijar la capacidad mental de la acusada. La Fiscalía está a la espera de esta prueba para modificar sus conclusiones.