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Aragón

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón confirma la condena al Rambo de Requena

La Audiencia Provincial de Teruel le dictó una pena de 27 años y tres meses de prisión

El Rambo de Requena a su llegada a la Audiencia de Teruel. EFE

La Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ha resuelto los recursos de apelación manteniendo la condena a Pedro Lozano, conocido como el Rambo de Requena. en los términos que fueron fijados por la Audiencia Provincial de Teruel que dicto pena de 27 años y tres meses de prisión, doce meses de multa, el abono de la responsabilidad civil por los daños causados y la imposición de las costas procesales para Pedro Lozano conocido como el Rambo de Requena.

La sentencia rechaza el recurso del acusado determinando que resulta plenamente acreditado que Rambo disparó con claro ánimo de matar y usando un arma modificada para aumentar su capacidad lesiva, lo que determina la existencia del delito de homicidio y la acusación de lesiones que pudieron ser mortales, aunque afortunadamente y por voluntad ajena al Rambo fueron de gravedad sin llegar a fallecer el agente.

La resolución igualmente rechaza el recurso de la acusación señalando que la circunstancia de que los agentes estuvieran tratando de identificar al Rambo desactiva la concurrencia de alevosía y que el hecho de usar munición modificada implica una lesividad en el ánimo de matar pero no en el del ensañamiento causando mayor dolor al agente de la guardia civil.

Jorge Piedrafita abogado de los dos agentes de la Guardia Civil tiroteados por el Rambo de Requena acata la sentencia, aunque no la comparte con un sabor agridulce, puesto que si bien la resolución ratifica y da por probados de nuevo los hechos expuestos por la acusación particular, mantiene una calificación de penas inferior para unos hechos que fueron muy graves y que "pudieron costarle la vida a dos servidores ejemplares de la Guardia Civil que arriesgaron su vida para salvaguardar la seguridad de la ciudadanía". La resolución no es firme y cabe recurso ante la Sala II del Tribunal Supremo por cualquiera de las partes.

Emuló a Igor el Ruso

Su presencia en el Bajo Aragón se remonta a no antes de junio de 2020 cuando decidió ocultarse en Teruel porque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado le estaban buscando por numerosos delitos cometidos en la Comunidad Valenciana. Su primera parada fue en una vivienda en El Castellar, donde accedió mediante la rotura del bombín de la cerradura de entrada. Durante su estancia causó daños en elementos del inmueble y se apoderó de menaje de la vivienda, llevándose, entre otras cosas, una manta, dos toallas, una colcha, una perola, un recipiente y un sacacorchos.

Los agentes de servicio, uniformados y portando el arma reglamentaria procedieron a seguirlo, pues previamente habían recibido el aviso de que un vehículo que se correspondía en marca y descripción exterior al que conducía el encausado había sido robado por la mañana, por el ya conocido como Rambo de Requena. Le describieron como un "sujeto peligroso y probablemente armado". El encausado se introdujo con el vehículo en un callejón sin salida sito en la calle Val de Oliete, seguido de los agentes, deteniendo estos su vehículo a dos tres metros del vehículo del sospechoso y procediendo a dirigirse a él para que se identificara y bajara del coche.

Vieron al acusado manipular un objeto que tenía ubicado sobre el asiento delantero de su vehículo. Bajó el agente del asiento del copiloto y, cuando su compañero que conducía el vehículo policial se encontraba bajando, con una pierna fuera y medio cuerpo dentro, el acusado salió del vehículo de lado y acto seguido encañonó hacia la cabeza de este, efectuó un disparo y se le sobreelevó el arma, teniendo la escopeta apoyada en la cadera. Ahí pegó un disparo que no llegó a alcanzar al guardia civil por la trayectoria del mismo y al haberse este zafado; si bien, fue efectuado con desconsideración y menosprecio a la vida e integridad física del agente y a la autoridad que representaba.

Como respuesta, los miembros del Instituto Armado disparó su arma reglamentaria contra el encausado sin llegar a alcanzarle. El agente intentó realizar un segundo disparo, pero su arma se encasquilló. Entonces, el encausado, desde la parte trasera del vehículo policial y parapetándose en la puerta del mismo, alcanzó a aproximarse a unos dos metros y medio de él y realizó otro disparo, que alcanzó al agente cuando se encontraba de frente a su agresor y de pie. Fruto del mismo, el guardia civil sufrió herida de bala en antebrazo y abdomen, con fractura conminuta de cúbito y radio, parálisis del nervio interóseo posterior y posterior diagnóstico de estrés agudo. Las heridas causaron un riesgo vital que requirió tratamiento urgente, numerosas operaciones quirúrgicas con ingreso hospitalario, con estancia en la uci y posterior prolongado tratamiento de rehabilitación, con secuelas tanto físicas como mentales.

Tras estos hechos, el Rambo de Requena abandonó el lugar a pie y se dirigió a la calle Delicias de Muniesa, donde, con ánimo e intención de continuar su huida, se llevó un vehículo aparcado en la calle Manzanera, que estaba abierto y tenía las llaves puestas, marca Citroën C5 con el que se desplazó hasta la localidad de Andorra, emulando a Igor el Ruso. Una vez en la localidad, condujo a velocidad excesiva, sin respetar las normas y señales de circulación, acabando de colisionar contra una pared de la travesía de San Jorge.

Eso no le hizo parar. Abandonó el lugar del accidente a pie, se desplazó por las calles de la localidad, aún armado con la escopeta con la que había disparado a los agentes, hasta que se introdujo en el interior de un vehículo propiedad del hermano del alcalde de Andorra al que le le instó a ayudarle a sacarle del municipio a cambio de no pasarle nada. Le hizo una encerrona y le dejó en una zona en la que un amplio dispositivo de la Guardia Civil acabó deteniéndole tras abatirle con un disparo en la pierna.

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