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Agresión sexual

El juzgado investiga si hubo sumisión química en la presunta violación grupal de Vigo

La víctima relató que los jóvenes le dieron un vaso para que bebiera, tras lo que se mareó y quedó dormida | Le recogieron muestras de sangre y orina para buscar posibles tóxicos

La joven conoció a los presuntos agresores en Areal y los hechos ocurrieron en un piso de Travesía. JOSÉ LORES

El caso de la presunta agresión sexual grupal ocurrida en un piso de la Travesía de Vigo este mismo mes ya está en plena instrucción judicial. La cuestión nuclear de este procedimiento que se sigue contra tres jóvenes dominicanos de entre 19 y 29 años se focaliza en el ataque sexual denunciado y en tratar de determinar, si así se acredita, el grado de participación que habría tenido cada uno de ellos en los hechos. Pero hay otras dos importantes cuestiones que también serán objeto de pesquisas. Una de ellas es la de si los supuestos agresores grabaron a la joven con sus teléfonos móviles, tal y como ella declaró, para lo cual se intervinieron los terminales para que la Policía Nacional proceda al volcado de los archivos en busca de vídeos de lo ocurrido. Y la otra es la de si hubo sumisión química, ya que la víctima relató que, tras beber de un vaso que le dieron, empezó a encontrarse mal y a marearse hasta que finalmente se quedó totalmente dormida durante unas dos horas.

La presunta agresión sexual ocurrió el pasado 4 de septiembre, en la madrugada del sábado al domingo. La joven, que tiene 18 años, y los ahora investigados se habían conocido esa misma noche en un pub de la zona de Areal. En un momento dado, ella y dos amigas los acompañaron al piso de Travesía de Vigo donde residían dos de ellos. Esas amigas, que ya declararon ante la Policía Nacional en calidad de testigos, se fueron antes de que ocurrieran los hechos. Al parecer, la víctima se fue a una de las habitaciones con uno de los chicos para mantener con éste relaciones sexuales que en ese momento inicial eran consentidas, pero después por sorpresa irrumpieron en el dormitorio los otros dos jóvenes, produciéndose la presunta agresión sexual grupal que ahora es objeto de investigación judicial.

La chica fue al piso con dos amigas que se fueron antes de que ocurriera todo

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Alerta

Fue al despertarse cuando la joven telefoneó a la Policía para dar la alerta. Eran sobre las siete de la mañana. Cuando llegaron los agentes, ella los esperaba en el portal del edificio, donde realizó un primer relato de lo sucedido –después prestó una segunda declaración ya en comisaría y en días posteriores lo hizo en el juzgado–, tras lo cual fue inmediatamente trasladada al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde fue examinada por un forense. Junto a la exploración física, como es preceptivo en estos casos se recogieron muestras para su análisis de cara a buscar fluidos biológicos –semen– o para determinar la posible existencia de tóxicos. Esto último es clave para intentar aclarar si hubo o no sumisión química.

A la espera del resultado de estas pruebas biológicas y de lo que depare el volcado de los teléfonos de los supuestos agresores –uno de ellos al parecer no tenía consigo su móvil, pero no trascendió si finalmente fue localizado–, como en la mayoría de los delitos de esta naturaleza la principal prueba de cargo existente en esta fase inicial sería el testimonio de la denunciante. Aunque el caso recayó inicialmente en el juzgado que estaba de guardia cuando fue el pase a disposición judicial, el de Instrucción 8, éste ya se inhibió en el 7, el competente por la fecha de los hechos y el que deberá decidir si ratifica o no la medida de prisión provisional ya decretada para los tres detenidos.

Unos delitos que en un futuro juicio podrían sumar penas de hasta 20 años de prisión

Aunque la instrucción judicial aún está empezando y es pronto para hablar de juicio, los delitos que inicialmente se atribuyen a los tres jóvenes encarcelados podrían suponer, en el supuesto de una hipotética condena, elevadas penas de prisión. Según informaron fuentes del TSXG tras el pase a disposición judicial de los jóvenes, el magistrado de guardia les imputó la presunta comisión de un delito de agresión sexual y de otro de revelación de secretos, ilícitos que, en caso de quedar acreditados a lo largo de la investigación que ahora queda por delante, podrían suponer penas de hasta 20 años de prisión para cada uno de los investigados.

Dentro de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual del Código Penal, los de agresión sexual en los que las víctimas son mayores de edad, como es el caso, están tipificados a partir del artículo 178. Y precisamente uno de ellos, el 180, contempla penas de hasta 15 años de cárcel en el supuesto de que concurran determinadas circunstancias, entre ellas una que sería de directa aplicación en este caso: la de que los hechos “se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas”. El otro delito, el de revelación de secretos, está castigado en el artículo 197. Este se imputa por esa sospecha de que los hechos pudieron haber sido grabados con teléfonos móviles. Si se vulnera la intimidad de una persona de esta manera, la condena puede oscilar entre uno y cuatro años de prisión. Y si esas imágenes “se difunden”, la pena prevista llega hasta los cinco años.

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