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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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El presunto homicida de Nerea niega haber estado en el lugar donde apareció la víctima

Un testimonio sitúa al investigado y a la joven adentrándose por un camino hacia el río; él afirma que se fueron por la carretera y que después ella decidió volver y se separaron

La comisión judicial, durante la reconstrucción, junto al camino que parte del motel. FERNANDO CASANOVA

Participó en una primera reconstrucción, consta su declaración cuando aún era un testigo pero su versión en el juzgado como investigado aún no se conocía. Julio G. S., bajo el foco de la justicia por el presunto homicidio de la joven Nerea Añel, que fue su pareja, prestó declaración este miércoles ante la magistrada de Instrucción 3, Eva Armesto y el fiscal Julián Pardinas –los dos, especialistas en violencia de género–, y respondió a las preguntas de todas las partes: a la jueza, a la Fiscalía, a su defensa, Cristina Rial, y al abogado de la acusación particular, Jorge Temes.

En esta causa, la jueza llegó a enumerar diez indicios en su contra como presunto autor de malos tratos previos y de la muerte violenta de su novia, víctima con 26 años de un presunto crimen que tardó en descubrirse 8 meses, desde su desaparición en enero de 2020 –la muerte se data en el día 15–, hasta el hallazgo del cuerpo en septiembre.

Julio G. S., que cumple condena de prisión por otras causas –tiene múltiples antecedentes, sobre todo por robos ligados a la drogadicción–, mantiene su inocencia. Pese a que fue la última persona en ser vista con Nerea Añel, y a que un testimonio sitúa al investigado y a la víctima adentrándose por un camino que parte de los accesos a un motel de Barbadás, él asegura que ambos se marcharon a pie por la carretera y que, momentos después, se separaron porque, según su versión, la joven decidió regresar para asumir ella sola la responsabilidad –“ya me lo como yo” son las palabras que puso en su boca–, por un supuesto robo de una cartera a un taxista cometido con anterioridad por los dos, y supuestamente denunciado por el motel de Barbadás donde habían estado ambos.

Su postura es que vio pasar un coche de la Guardia Civil en dirección hacia donde se había ido la joven, se escondió agazapado en la cuneta para no ser visto y, minutos después, el vehículo oficial regresó en el sentido opuesto, por lo que creyó que la joven había sido detenida, según su versión.

El presunto homicida niega, por tanto, haber estado en el lugar donde apareció el cadáver. Declaró que no solo no fue con Nerea por ese camino, sino que nunca transitó por ese sendero y ni siquiera lo conocía.

Hace unos meses, dos amigos de Nerea ratificaron ante la magistrada Eva Armesto un contexto de maltrato en la pareja y que Julio presuntamente había agredido a Nerea. Uno manifestó que vio cómo él le propinaba un cabezazo, y el otro presenció una discusión entre ambos y un forcejeo.

Preguntado por esto, el investigado admitió que en alguna ocasión habían discutido pero negó malos tratos y aseguró que la quería y que la relación de pareja era buena, en contra de lo que sostiene la familia de la víctima, que cree que la joven sufría violencia machista, con el crimen como resultado fatal.

El investigado supuestamente regresó esa madrugada siguiente y también la tarde del día después al motel en el que la pareja había estado la jornada previa. Julio G. S. dice que había estado en Covadonga y desde Ourense regresó en taxi, según las fuentes consultadas.

La defensa, que sostiene que el joven mantiene la misma versión que la que ya había indicado a la Policía en la reconstrucción después de su detención, planteará, de entrada, la libre absolución del investigado.

Además, subraya que está acreditado que esa tarde pasó un coche patrulla de la Guardia Civil por la carretera próxima al motel, según la información de GPS solicitada por esta parte.

Por contra, la acusación particular, que aprecia “contradicciones” entre la versión del investigado y testigos, llegará hasta el final para que Julio G. S. sea juzgado por homicidio. Quedan por practicar más testificales y otras pruebas, más las diligencias que puedan solicitar las partes para contradecir o corroborar la versión de Julio G. S.

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