Un joven aceptó ayer una condena de dos años de cárcel por causar graves lesiones y secuelas a su bebé de cuatro meses en Eivissa, que padece importantes problemas de visión y de movilidad. El procesado reconoció durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial que zarandeó a la niña para que dejara de llorar y se declaró autor de un delito de lesiones imprudentes. La fiscalía rebajó su petición inicial de once años de prisión tras alcanzar un acuerdo con el abogado defensor, Antoni Serra. Las partes pactaron también que la pena de cárcel quede suspendida durante un periodo de cuatro años. Además, deberá indemnizar a la menor, aunque la cantidad está pendiente un nuevo informe forense sobre el estado de la niña.

Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2020 en el domicilio donde vivían el procesado, su pareja y la hija de ambos, una niña que estaba a punto de cumplir cinco meses. La madre se fue a trabajar y el joven se quedó al cuidado de la pequeña. La bebé se puso a llorar a lo largo de la mañana y, según reconoció él mismo ante el tribunal, el acusado la cogió y empezó a zarandearla de forma brusca y violenta.

La niña acabó siendo trasladada a un hospital, donde los médicos comprobaron que había sufrido heridas muy graves. Tenía severas lesiones encefálicas y hemorragias oculares, por las que estuvo casi dos semanas en la UCI y otras tres ingresada en planta.

Ante las sospechas de que se trataba de un caso de malos tratos se abrió una investigación y el padre fue detenido unos días después. Los servicios sociales, fueron informados de lo ocurrido y la bebé quedó bajo tutela pública y acogida temporalmente por una familia.

La pequeña padece importantes secuelas a raíz de aquellos hechos, con graves problemas de movilidad y visión, así como un notable retraso en su evolución. Los últimos informes forenses han apreciado cierta mejoría en su situación, pero el tribunal está a la espera de un nuevo examen médico para fijar la indemnización que debe recibir.