Suscríbete

Caso Abierto - Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Catalina Soler: «Me enteré del accidente por el golpe que oí, no vimos a nadie»

«Iba a una velocidad excesiva e imprudente», señaló un perito

La exsenadora y exalcaldesa de Felanitx Catalina Soler testifica, ayer, durante el juicio. | L.MARINA

«Me enteré del accidente por el ruido que oí». Con estas palabras, la exsenadora y exalcaldesa de Felanitx Catalina Soler declaró ayer, en el juicio que se celebra en Vía Alemania contra su marido, que no tuvo conocimiento de que hubiera dos bañistas cuando la lancha en la que viajaba, con su marido al timón y su hijo delante, arrolló a dos turistas alemanes en es Trenc. Uno sufrió la amputación traumática de un brazo y otro de una pierna.

«Mi marido iba a la velocidad habitual: la normal», indicó Soler. La testigo no llegó a precisar a qué nudos se desplazaba la embarcación patroneada por su esposo. Tras escuchar el golpe, la exalcaldesa de Felanitx indicó que no vieron a nadie. «Creía que habíamos golpeado a una madera. Mi marido me dijo que mirara atrás y entonces fue cuando vimos al joven herido», abundó.

Catalina Soler también precisó que atendieron a la víctima del atropello con la lancha y la subieron a bordo. «Le hicimos un torniquete y mi marido le hizo la respiración artificial», indicó.

Durante su comparecencia ante el Juzgado de lo Penal número 4 de Vía Alemania, donde se celebra desde el miércoles el juicio por lesiones a dos jóvenes alemanes la tarde del 27 de julio de 2018 en es Trenc, Catalina Soler recalcó que no pudieron ver a los turistas germanos.

Soler también insistió en que la velocidad de la lancha no era excesiva. «No íbamos rápido. Mi marido no puso en riesgo la integridad de mi hijo, que iba delante», apuntó la exalcaldesa de Felanitx. La testigo señaló que esa singladura entre sa Ràpita y La Colònia de Sant Jordi la hacían con mucha frecuencia y pasaban por ese mismo lugar. «Desde entonces no hemos vuelto a pasar por allí», afirmó.

A través de videoconferencia también compareció un buceador del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil que acudió a es Trenc poco después del grave accidente que causó graves amputaciones a dos jóvenes turistas alemanes. Su misión fundamental fue tratar de encontrar el brazo de una víctima cercenado por la hélice de la lancha.

«Realizamos inmersiones durante la tarde y la noche. Pero no fue hasta el día siguiente cuando encontramos el brazo», indicó el buceador del instituto armado. Sabían que el tiempo corría en su contra para encontrar la extremidad y que esta pudiera ser reimplantada con éxito al joven.

«Teníamos un problema añadido en ese lugar, que eran las praderas de posidonia. Iniciamos un sistema circular de búsqueda», explicó el submarinista de la Guardia Civil. La escasez de luz al caer la tarde y echarse la noche encima impidió que pudieran encontrar entonces el miembro amputado.

Al día siguiente, con la claridad del día, ya encontraron el brazo. «Estaba a unos 120 metros del punto indicado por los testigos, Todo estaba en un radio de cinco o diez metros. Al lado estaba un trozo del seabob (el propulsor) y una máscara de esnórquel», indicó. El reimplante de la extremidad en el hospital ya no era posible.

«Sin capacidad de reacción»

Asimismo dos peritos comparecieron en la sala para analizar en detalle el atropello de los dos bañistas. Ambos coincidieron en señalar como «excesiva» la velocidad de 20 nudos de la embarcación en ese punto.

En este sentido, uno de los expertos explicó que dicha velocidad de la lancha «no era de seguridad». También la describió como «imprudente». El perito indicó, como norma general, que la navegación se tiene que adecuar al sitio donde se encuentra.

«Si la lancha va planeando, la hélice va más arriba», señaló el especialista. De acuerdo con los datos aportados por el procesado, a esa velocidad «estaba sin capacidad de reacción». Así, precisó que en ese tramo debía navegar «como mucho a tres nudos».

Compartir el artículo

stats