El jurado popular ha llegado a la conclusión de que la conductora ebria que mató a un motorista en Palma en 2019 sí fue consciente del atropello y se fugó, pero no dejó desamparada a la víctima porque había otras personas en el lugar. Tras el veredicto, hecho público esta tarde tras unas horas de deliberación, la fiscalía ha reclamado una condena de tres años y nueve meses de prisión, mientras la familia de la víctima ha reclamado 10 años, ambos por delitos de homicidio imprudente, conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y omisión del deber de socorro. La defensa, por su parte, entiende que no debe ser condenada por este último delito y solicita dos años de cárcel. 

El siniestro ocurrió en la madrugada del 16 de febrero de 2019, cuando la acusada circulaba con su coche por la calle Alfòns el Magnànim y, tras realizar un giro prohibido, se llevó por delante a un motorista de 40 años, que murió tres días después en el hospital. Tras el choque, la conductora siguió circulando y diez minutos después se estrelló contra un aparcamiento de bicicletas. Fue entonces interceptada por la Policía Local de Palma y dio positivo en alcoholemia. La sospechosa reconoció el juicio que iba ebria cuando arrolló al motorista, pero negó haberse dado a la fuga. Según dijo, continuó circulando tras el choque porque no fue consciente de que se había llevado por delante a una persona. 

El jurado considera probado que sí fue consciente del grave atropello y se desentendió de la víctima, sin alertar a los servicios de emergencias. Sin embargo, precisa que el motorista no quedó desamparado porque había varios testigos que pidieron asistencia médica.

El veredicto, además, se muestra contrario a que se suspenda la pena de prisión incluso si es inferior a dos años y a que se le conceda el indulto. El magistrado que ha presidido el juicio dictará sentencia en los próximos días.